Los aspirantes a suceder en el gobierno al Ejército se dividen entre partidos laicos liberales o socialdemócratas, partidos religiosos, y continuadores del derrocado Hosni Mubarak. Los jóvenes temen una alianza islámica-militar.
Después de la última ola de protestas dirigida contra la policía y los militares la situación fue tan tensa que las autoridades decidieron no difundir encuestas de opinión sobre el comportamiento electoral. Las manifestaciones que se produjeron el viernes antes de las elecciones en tres localidades de El Cairo demuestran cuán dividida está la población egipcia en estos días. Por separado, se manifestaron la juventud revolucionaria, los militantes islámicos y quienes extrañan a Mubarak. Y cada uno de estos grupos dice acerca de sí: “Nosotros somos el pueblo.”
En la plaza Tahrir se manifestaron sobre todo personas de izquierda, liberales y jóvenes contra la junta militar y Al Ganzuri. Una gran manifestación de islamistas convocada por clérigos conservadores sirvió para demostrar fuerza. La mayoría de las consignas en este caso no eran sobre Egipto, sino sobre la política hacia Jerusalén. En el barrio de Abbasiya se reunieron varias personas para una marcha organizada por los llamados “remanentes” del viejo régimen. Anunciaron su apoyo a Al Ganzuri y al consejo militar. Algunos de ellos exclamaban: “¡La Plaza Tahrir no es Egipto!”.
En estas elecciones parlamentarias, a las que se presentan más de 6000 candidatos, quedará demostrado cuántos egipcios están realmente a favor de la democracia y los Derechos Humanos, dos consignas por las que los manifestantes de enero y febrero arriesgaron su vida. Y es que las diferencias entre el campo y la ciudad, los universitarios y los analfabetos son enormes. Los Hermanos Musulmanes, que quieren aplicar la ley islámica, tienen amplia aceptación en las ciudades. Pero en los centros turísticos del norte de Egipto, tienen pocos seguidores.
El lunes se votará en El Cairo, Alejandría y otras siete provincias. El resto de las 27 provincias en total votará a mediados de diciembre y principios de enero. Dos tercios de los 498 escaños del Parlamento están reservados a candidatos de las listas partidarias. Un tercio a candidatos que son elegidos de forma directa. Los resultados finales estarán recién el 13 de enero. Si todo sale bien, luego seguirán la elección en la segunda cámara, la elaboración de una nueva Constitución y la elección de un nuevo presidente. Es un viaje a lo desconocido, acompañado de muchas especulaciones. Desde hace semanas se rumorea en El Cairo que habrá un acuerdo entre los islamistas y los militares. Nadie presentó aún pruebas de ello. <
Las claves del comicio
Egipto, que cuenta con una población de 80 millones de habitantes, tiene 49,2 millones de electores con derecho a voto.
Más de 11 mil candidatos se presentan a los 498 escaños del Parlamento.
Cada votante elige una lista partidaria, y dos candidatos de forma independiente.
Las elecciones se realizan en tres rondas. Cada una cubre nueve de las 27 provincias.
La segunda y tercera ronda están previstas para el 14 de diciembre y el 3 de enero.
Además de a los Hermanos Musulmanes, formación política religiosa tradicional en el país, hay partidos islámicos moderados como Al Wasat y muy radicalizados como Al Nour.
El Parlamento electo redactará una Constitución.
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