Por primera vez una mujer asume la dirección del Cementerio Norte

La joven arquitecta de 25 años, Estefanía Rivas, asumió ayer la dirección del Cementerio Municipal. Su asunción marca un hito en la historia de la institución al ser la primera mujer en acceder al cargo desde que se fundó el 4 de noviembre de 1877.
Estefanía Rivas, asumió ayer a la mañana la dirección del Cementerio Norte y va a ser la responsable de la administración de la “ciudad del silencio”, con más de 60 mil tumbas y unos 30 empleados y un predio de 8 hectáreas que administrar.

La joven arquitecta, que obtuvo su título en marzo de este año en la Fraternidad, de C. del Uruguay y fue puesta en funciones extraoficialmente por el director de Planeamiento Municipal Hugo Lezcano, que estuvo a cargo de la dirección del cementerio desde diciembre de 2007 hasta agosto de este año.

“Hugo me conoció en el Colegio de Arquitectos, me ofreció el trabajo y comencé a interiorizarme en el manejo administrativo del cementerio. Cuando me recibí este año, lo primero que hice fue ir a la municipalidad y dejar mi CV y me llamaron”, recordó.

Estefanía quien espera darle su propia impronta al Cementerio, e integrarlo al circuito turístico de la ciudad este verano.

El proyecto del circuito turístico, para poder ver los panteones y las tumbas de los ciudadanos ilustres de casi dos siglos de historia de Gualeguaychú, comenzó a diseñarse durante la gestión de Lezcano y el técnico en turismo Fabián Godoy.

La joven profesional pretende darle continuidad: “Estamos trabajando con el profesor Eduardo Ramírez y los estudiantes del profesorado de Historia del Sedes Sapientiae, a través del proyecto de extensión a la comunidad. La idea es poder hacer un formato de folletería donde se le explique a la gente cuáles son los distintos circuitos arquitectónicos, culturales y sociales”, explicó.

Rivas espera que los mismos estudiantes, a través de un sistema de pasantías, lleven a cabo las recorridas por los circuitos y sean los guías.

Hugo Lezcano aclaró que durante su gestión no pudo terminar de mejorar la seguridad perimetral del Cementerio en el lado oeste, donde hay 700 metros que separan a los campos vecinos con alambrados en los sectores de las galerías municipales.

“Este espacio fue cedido para que dos instituciones construyan dos galerías de nichos y estas instituciones son los retirados de Policía y el Sindicato Municipal. Una vez que estas instituciones terminen la obra, ya tendríamos cerrado el perímetro proporcionando una mayor seguridad del Cementerio”, explicó Lezcamo.

Otra de las cosas que quedó pendiente, en la cual Rivas tendrá que intentar terminar en los 14 meses de gestión que le quedarán antes de que finalice la actual administración Bahillo, será terminar de edificar la biblioteca, el archivo y oficinas, en una estructura anexa al sector de oficinas actuales, cuya obra se inició el año pasado.

En cuanto a la parquización se pretende redefinir el arbolado dentro del predio y darle prioridad a los árboles autóctonos de la zona, “queremos que este sea el primer cementerio del país con forestación de especies nativas”.

Un cementerio pensado para una gran ciudad

En la década de 1870 gran cantidad de inmigrantes se establecieron en Gualeguaychú atraídos por estas tierras fértiles y despobladas: españoles, italianos, ingleses y turcos le fueron dando una fisonomía distinta a la ciudad. En la zona oeste, el único límite urbanístico era la calle Las Artes (hoy Neyra), a la que se le agregó una nueva, Mendoza (hoy calle Rocamora popularmente conocida como “Avenida de las palmeras”).

Hacia 1875 la población de la ciudad había crecido tanto que la urbe se acercó hacia la zona del cementerio, perjudicando las condiciones de higiene y salubridad necesaria para la vida en ciudad. El Cementerio del Norte emerge entonces por esa necesidad.

Durante la intendencia de Clemente Basavilbaso se inician las gestiones para el traslado del cementerio a un lugar apto y alejado del centro de la ciudad.

Luego de dos años del inicio de las gestiones del traslado, allá por 1877, un 4 de noviembre el cementerio inicia sus actividades formalmente, aunque con anterioridad a esa fecha las acciones de inhumación, traslados de restos del Cementerio del Oeste al Cementerio del Norte estaba en pleno proceso.

El 2 de noviembre de 1889, se celebró la inauguración del lugar con la colocación de la Piedra Fundamental de la capilla del cementerio consagrada a la Virgen del Carmen. La ceremonia estuvo presidida por el presbítero Luis N. Palma. Las anécdotas de ese día son de gran notoriedad y matiz pintoresco, se improvisó una gran tienda adornada con colgantes y sostenida de la cruz que estaba en el centro del cementerio. Sobre una mesa se colocó una caja de plomo, la pala y el martillo, símbolos de trabajo; dentro de ella el intendente Municipal coloco el acta de inauguración, ordenanzas municipales, un ejemplar del último número de todos los periódicos locales, medallas conmemorativas, monedas de plata antiguas y algunos billetes de Banco. La caja fue así depositada en la abertura de la piedra y sobre la tapa llevaba la inscripción: “Piedra fundamental 2 de noviembre de 1889”. El cura Luis N. Palma clausuró el acto con un brillante discurso recordando el día de los muertos.

Nuestro poeta Luis N. Palma ha dicho: “El cementerio parece la sombra proyectada del pueblo de los que viven. Si es verdad que el hombre no podrá sublevarse nunca contra la muerte porque será siempre su esclavo, también es cierto que no es la muerte el dolor de los dolores ni la sombra de las sombras. En el fondo del sepulcro, en el seno del abismo se enciende la luz misteriosa de la inmortalidad”, dijo el gran poeta Luis N. Palma

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