El funcionario municipal Luis Baronetto, ex preso político, abrió los testimonios de las víctimas en el juicio por los fusilamientos en la UP1. Entre las víctimas está su esposa. “Hace 34 años que espero Justicia”, dijo.
El martes, el ex integrante del Departamento de Informaciones (D2) de la Policía, Yanicelli, había negado haber participado en torturas y asesinatos e intentó embarrar la cancha, disparando contra la Justicia Federal.
Baronetto perdió a su esposa en prisión: Marta Juana González de Baronetto, quien fue asesinada, al igual que otra treintena de presos políticos. “Vengo sin odios. No quiero venganzas. Hace 34 años que espero que la Justicia diga quién mató a mi mujer”, declaró.
Tras recordar su secuestro, Baronetto relató las modificaciones en la situación carcelaria luego del golpe y destacó la visita a la penitenciaría en abril del ’76 del jefe de Estado Mayor del Área de Defensa 311, el general Juan Sasiaiñ quien entonces lanzó una fuerte amenaza: “No se pongan contentos porque los vamos a matar a todos, como a las ratas, para que se arrepientan de haber nacido”. Tras la “bravuconada”, se sucedieron las torturas, los “traslados” y los asesinatos.
En su extensa declaración –se extendió por más de cuatro horas–, Baronetto recordó a Carlos “Charlie” Moore, un ex militante del ERP que también será testigo en la causa. Sobre Moore pesan sospechas de haber intervenido supuestamente en la represión. “Yo me quedo aquí hasta que hagan bosta a todos los del PRT”, declaró Baronetto que le dijo Moore en ese centro clandestino de detención.
Padre, viudo. El 30 de julio de 1976, un gendarme que “estaba medio borracho” según recordó ‘Vitín’, como se lo conoce al testigo, le preguntó si era religioso, él le respondió que sí y el gendarme le comentó que era evangelista y que tenía un mensaje de Marta, según narró ayer LaVoz.com.ar. “Soy creyente y su mujer me ha dicho que le avise que el 16 de julio ha nacido su hijo”, le comentó. A principios de agosto lo sacaron de prisión y él pensó que era para un ‘traslado’. Por eso, le dejó su ropa a sus compañeros, pero luego se enteró que era para llevarlo al Registro Civil con el objetivo de anotar a su hijo nacido en cautiverio. “Ahí me enteré que se llamaba Lucas Ariel”, señaló. Regresó a la cárcel y sus compañeros le devolvieron sus ropas.
Luego hubo un reacomodamiento de celdas, llegaron nuevos presos y, con ellos, las noticias. “(En ese momento) me llega un papel higiénico contándome que la habían matado a la Marta. Yo sabía que entre Ceballos y los otros habían sacado a una mujer, pero no sabíamos a quién. En esa extensa carta por papel higiénico yo me entero que el 11 de octubre mataron a mi mujer”.
Saludo sorpresivo. ¿Cómo le va?”, preguntó el testigo Luis Baronetto, director de Derechos Humanos de la Municipalidad de Córdoba. “Bien… Me va muy bien”, respondió el acusado Gustavo Adolfo Alsina. Fue en el comienzo de la audiencia en la que Baronetto iba a testimoniar en contra del militar.
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