Primer especialista en Ambiente y ecología de sistemas agroproductivos

El pasado 10 de mayo el Ing. Carlos Vilatte, defendió el trabajo final titulado “Impacto del cambio climático sobre el cultivo de maíz en el centro bonaerense, con la dirección de la Dra. Adriana Confalone, obteniendo de ésta manera el título de ESPECIALISTA EN AMBIENTE Y ECOLOGÍA DE SISTEMAS AGROPRODUCTIVOS. El Jurado fue integrado por la Dra. Laura Lazaro, el Ing. Agr. (Mag.) Eduardo Requesens y el Ing. Agr. (Mag.) Miguel Navarro Dujmovich.
La Especialización en Ambiente y Ecología de Sistemas Agroproductivos es una oferta académica de Posgrado de la Facultad de Agronomía, iniciada en el año 2009, que constituye una oportunidad de ampliar y perfeccionar conocimientos para todos aquellos profesionales interesados en el análisis y planificación agroambiental y en el enfoque agroecológico de los sistemas productivos, aspectos que pueden ser proyectados en diferentes ámbitos como la docencia, la investigación, el desarrollo tecnológico, el asesoramiento técnico, la extensión o la administración pública.

El proyecto de carrera fue evaluado por la CONEAU y cuenta con reconocimiento oficial y validez nacional según Resolución Nº 627/2009 del Ministerio de Educación. El objetivo principal de ésta oferta de Posgrado que ofrece la Facultad de Agronomía con sede en la ciudad de Azul, es permitir profundizar el análisis de los componentes ambientales y la perspectiva ecológica de la producción agrícola evaluando las distintas alternativas que permiten atenuar o corregir el impacto ambiental en el continuo suelo-vegetación-atmósfera, provocado por las distintas prácticas agroproductivas. La primera directora fue la Ing. Agr. Mg. Susana Pazos y actualmente ejerce ese cargo el Mg. Eduardo Requesens.

Para poder cursar esta oferta académica es necesario poseer título de grado en Ingeniería Agronómica o Licenciaturas en Ciencias Biológicas, Geológicas, Ambientales o afines, otorgados por universidades nacionales o extranjeras, estatales o privadas, correspondientes a estudios de duración no inferior a cuatro años. El dictado de la carrera se basa en clases presenciales los días viernes de cada semana y tareas complementarias. La duración total de la carrera es de un año de cursada más seis meses para la elaboración y defensa de un trabajo final. La carrera consta de un módulo básico de 100 horas y un módulo aplicado de 250 horas, con un equivalente de 1 crédito cada 10 horas. Se completa con seminarios especiales (10hs) y un taller integrador de 40 horas donde el alumno elabora el Proyecto de Trabajo Final asistido por un tutor y, eventualmente, un cotutor.

Cursos del módulo básico

Estadística: métodos y aplicaciones (50 horas)

Introducción a los modelos y sistemas dinámicos (30 horas)

Estrategias metodológicas para la elaboración del trabajo final (30 horas)

Cursos del módulo aplicado

El clima regional y la potencialidad agroproductiva (40 horas)

Eficiencia de uso agronómico de los recursos climáticos (40 horas)

Indicadores de calidad del suelo e interpretación y uso de mapas edáficos (50 horas)

Contaminación y descontaminación del suelo agrícola (30 horas)

Bases ecológicas de la agricultura sustentable (50 horas)

Uso de modelos de simulación para definir estrategias de producción agrícola sustentable (30 horas)

Seminarios Especiales (10 horas), taller integrador (40 horas) y elaboración y defensa de un trabajo final.

Resumen de la tesis del Ing. Vilatte: “Impacto del cambio climático sobre el cultivo de maíz en el centro bonaerense”

El incremento generalizado de la temperatura del aire asociado con el calentamiento global podría representar múltiples impactos sobre los sistemas productivos y naturales, como el aumento en el consumo de agua por plantas y animales, la alteración de ciclos biológicos de diferentes organismos y cambios en la distribución potencial de nichos ecológicos, entre otros. Otro problema serio que tendría que enfrentar la agricultura es el aumento en la frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos, muchos de ellos asociados a ciclos de variabilidad climática que se están haciendo progresivamente más recurrentes y agresivos.

Para investigar la adaptación del cultivo de maíz al impacto del cambio climático en la región central de la Provincia de Buenos Aires se recurrió al modelo de simulación de cultivos CERES-Maize (perteneciente al DSSAT 4.2) que tiene varias aplicaciones actuales y potenciales en respuesta a temas relacionados con investigación, manejo de cultivos y planificación. Este modelo puede ayudar a la comprensión de las interacciones genético-fisiológico-ambientales, permitiendo integrar el suelo, clima y cultivo, y de esta forma analizar distintas situaciones para el mejor aprovechamiento de los recursos naturales.

En el modelo de simulación de cultivo empleado se utilizó una serie histórica de 23 años de datos climáticos Azul (1988-2010), perteneciente al Centro Regional de Agrometeorología de la Facultad de Agronomía (UNCPBA) y los escenarios climáticos futuros analizados (décadas 2020-29, y 2050-59). Para esto se recurrió a la predicción del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero denominado A2, por ser uno de los más severos, y la información del modelo climático regional de alta resolución PRECIS, que muestran que la zona del Partido de Azul sufriría un aumento de temperatura de 0,9 °C para la década 2020 y 1,9 °C, para la 2050, y aumentos hasta los 614 y de 820 ppm en la concentración de CO2, respectivamente.

Para este trabajo, como medida de adaptación, se optó por determinar las fechas de siembra que permitieran optimizar el rendimiento. Se utilizó una fecha temprana (16 de octubre), una fecha normal para la zona (1° de noviembre) y tres tardías (18 de noviembre, 25 de noviembre y 1° de diciembre), considerando que un aumento en la temperatura y nivel de CO2 podrían favorecer un aumento en la producción en fechas tardías.

El retraso en las fechas de siembra presentó incrementos sucesivos desde las siembras tempranas hacia las tardías, con valores que llegaron a 34 y 63% en las fechas más tardía para las décadas de 2020 y 2050, respectivamente. No obstante, en contraste esto, el modelo predice una reducción de los rendimientos cuando se consideran los aumentos de temperatura previstos para las dos décadas analizadas con el nivel actual en la concentración de CO2 (360 ppm). Analizando la nueva situación, si bien se observa una fuerte reducción en los rendimientos para las dos situaciones futuras, solo acusan un impacto negativo las tres primeras fechas de siembra, confirmándose la utilización de fechas más tardías como una estrategia para mitigar las consecuencias negativas que generará el cambio climático vigente.

Por lo expuesto se puede aseverar que para las condiciones climáticas futuras, que podrían producirse por el cambio climático, un retraso en las fechas de siembra generaría un aprovechamiento más eficiente de los recursos medioambientales para el cultivo de maíz, permitiendo obtener rendimientos sustentables. Esto permitiría rendimientos iguales o incluso levemente superiores (5,6% a 7,6% para la década 2020-29 y 7,2% a 19,7% para la década 2050-59) con las fechas más tardías (25/11 y 1/12), que las utilizadas actualmente en la región centro de la Provincia de Buenos Aires (fines de octubre a principios de noviembre).

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