El primer acto protocolar, la asunción de Agulles en Malargüe

Pérez participó ayer con Jaque en el Sur provincial, de la jura del reelecto intendente. Criticó a los malargüinos por el retraso de la obra en una escuela del departamento.
En la tarde de ayer, en plaza General San Martín de Malargüe, se dio inicio a la sesión especial del Concejo Deliberante en la cual se tomó juramento al intendente Juan Antonio Agulles, quien de esta manera se convierte en el segundo intendente justicialista en ser reelecto en el departamento sureño.

Fue muy importante la presencia del actual gobernador de la provincia, Francisco Pérez quien llegó acompañado del ministro de Gobierno Félix González, a pesar de que en las últimas horas de ayer aún no se sabía si los tiempos le permitirían al mandatario llegar a la asunción luego de participar de un acto similar en la provincia de San Juan donde José Luis Gioja accedía por tercer período a la gobernación (Ver página 4).

Sin embargo, al finalizar el acto, y en diálogo con la prensa, Pérez tuvo un encontronazo con los medios malargüinos que le recriminaron por las demoras en la concreción de una escuela de educación especial.

La sesión estuvo presidida por el actual titular del cuerpo, Jorge Marenco a quien acompañaron -dando quórum- los ediles Juan José Narambuena, Eduardo Coria, Fabián Pérez, José Oyola, Liliana Martínez y Roberto Salinas.

También estuvieron presentes el ex gobernador Celso Jaque, la diputada provincial Evangelina Godoy y la senadora Silvia Calvi.

El juramento del intendente se produjo ante una importante cantidad de público, fundamentalmente integrantes del Movimiento Evita y de la Juventud Peronista. Inmediatamente después de esa ceremonia se dio inicio al acto a través del cual el intendente tomó juramento a los tres secretarios del municipio y se puso en funciones a los 18 directores que dependen de los mismos.

En primer lugar prestó juramento a cargo de la secretaría de Desarrollo Económico y Hacienda, el contador Darío Sebastián Sáenz; lo siguieron, en la secretaría de Desarrollo Humano y Social, la profesora Claudia Marisa Martínez y en la secretaría de Ambiente, Obras y Servicios Públicos, Cristian Alberto Alcalá.

En términos generales el gabinete municipal no sufrió cambios, salvo cuatro o cinco ingresos y las creaciones de nuevas direcciones.

El discurso de Agulles se basó fundamentalmente en agradecer a la gente que lo había votado, a sus partidarios, a la familia y a los empleados municipales pero no tuvo mayor contenido en cuanto a anuncios.

Por su parte el gobernador Francisco Pérez se dirigió a los presentes brevemente resaltando la importancia que tenía para él estar participando de su primer acto protocolar y formal como gobernador de la provincia.

"Lo que más me desvela como gobernador de esta provincia por los próximos cuatro años es trabajar fuertemente para que, tanto el gobierno municipal como el gobierno provincial y el nacional estén día a día más cerca de la comunidad y muy cerca de la gente", dijo Pérez. Y agregó: "Creo que eso es algo que aprendí y me inculcó Celso (Jaque) durante estos cuatro años que pasaron, me siento orgulloso".

Al concluir el acto se oyeron las primeras críticas al discurso del intendente, las cuales llegaron de parte de la concejal del Frente Cívico Federal Liliana Martínez quien, entre otras cosas expresó que "fue un discurso lleno de palabras, de sueños y escasísimo de proyectos", y señaló que luego de 16 años de gobierno justicialista en el departamento es hora de que "bajemos de las nubes, los sueños y las cancioncitas y empecemos con los hechos".

En cuanto al gobernador tuvo su primer "encontronazo" con la prensa local al referirse a la postergadísima obra de la escuela de Educación Especial "Maurín Navarro" que debió concretarse mientras él se encontraba al frente del ministerio de Infraestructura.

Entre otros conceptos Pérez dijo que "si ustedes no tienen empresas serias para realizar obras públicas o privadas en Malargüe, esos son problemas que hay que discutir más profundamente", dejando en quienes lo oían la sensación de que finalmente la culpa de las obras inconclusas era de los malargüinos.

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