Los instó a trabajar con mayor énfasis y mostrar la labor del Gobierno. Para dar el ejemplo de qué es lo que pretende de la tarea de sus lugartenientes, encabezó un acto en el humilde barrio Cichero.
Varios días antes, Colombi les recordó a sus funcionarios que el viernes tenían un encuentro ampliado. A dicha reunión vendría el consultor político Zuleta Puceiro, convertido -por estos días- en un consejero, quien no sólo sugiere sobre el proceso electoral sino también respecto a cuestiones institucionales.
Sin embargo, un par de días antes Colombi llamó a su gabinete. Algunos no estaban. Como el ministro secretario general de la Gobernación, Carlos Vignolo, quien estaba en Paraguay en representación de la Provincia.
El motivo de la imprevista convocatoria habría sido una encuesta que el Gobernador habría recibido con datos electorales de Capital. Allí, los números observados no habrían sido los esperados. Al revisar los sondeos, el Mandatario expresó su enojo y apuntó los reclamos a sus funcionarios por una supuesta falta de gestión. Ésta no habría sido la primera vez que el Mandatario le reclama a sus lugartenientes mayor énfasis en su trabajo. Pero el reclamo, en esta oportunidad, cobra un mayor valor para el Mandatario por la cercanía de las urnas: el 14 de agosto, las Primarias y el 18 de septiembre, las legislativas provinciales.
Si bien ambas contiendas tienen valor e interés para Colombi, en las elecciones de septiembre el Gobernador se juega la continuidad de su tranquilidad en el plano legislativo. Es que resultados adversos significarían un Parlamento opositor en los dos últimos años de su segunda administración.
Sin embargo, una derrota en la contienda de agosto (algo lógico, según mide la presidente Cristina Kirchner) podría ponderar al justicialismo, principal fuerza opositora en la Provincia, para las elecciones de septiembre.
Tras el reto, el propio Gobernador encabezó un acto en el capitalino barrio Cichero. Hasta allí llegó con la entrega en comodato de un terreno para convertirlo, a través del trabajo de INVICO, en un comedor y centro comunitario. Allí, el Gobernador sirvió guiso para los chicos, pidió que lo inviten a jugar al fútbol e indicó a sus funcionarios -con sus hechos- cómo deben trabajar a días de las elecciones.



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