La indefinición en Irrigación y las primeras medidas, relatadas por un gobernador obsesionado por las muertes viales y que dice que duerme sin acudir a las pastillas.
Desde el primer piso del hotel Intercontinental, en donde armó su búnker antes de mudarse desde ayer a la Casa de Gobierno, se reunía con ministros, colaboradores, daba instrucciones, recibía a los medios en un frenesí que, admitió el propio mandatario, lo tenía muy cansado. “Lo que queremos es que ya llegue la hora, venimos desde hace meses con esto”, se sincera un hombre muy cercano a Paco. Y la hora debe llegar, para que el nuevo encargado del sillón de San Martín tome la decisión que todo el mundo espera que tome en uno de los temas más calientes.
“Irrigación no se puede intervenir y Eduardo Frigerio aún no presenta su renuncia”, se resigna Pérez en el arranque de la charla con Diario UNO. “Pero lo vamos a normalizar, estaremos a la altura de las expectativas”, promete sin dar demasiadas precisiones.
Como todo en la vida, cuando uno tiene una tarea inmensa por concretar lo mejor que se puede hacer es empezar. “Esto es cuando se entra a una casa nueva, se empiezan a acomodar los muebles y después el tema de la economía. Acá lo primero que tenemos es trabajar en las leyes de Avalúo, Impositiva y Presupuesto. Y después comienza la tarea entre lo coyuntural, lo cotidiano y lo estratégico”, relata Pérez.

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