El Senado convirtió en ley la pauta de gastos 2012 según el proyecto del Ejecutivo que la semana pasada aprobó Diputados. Horas antes, dio el visto bueno a Avalúo e Impositiva, normas que generaron rechazo en distintos sectores profesionales y de la producción.
Después de tres semanas de idas y venidas, de negociaciones y cruces de facturas, de quejas interminables sobre el nivel del déficit, la cantidad de empleados públicos nombrados durante la gestión anterior, después de todo eso, el PJ logró destrabar todos los obstáculos por vía de un amplio acuerdo político, tejido particularmente con el radicalismo.
Por el calibre de las acusaciones no parecía posible, pero tampoco era impensable semejante acuerdo después de que el viernes el radicalismo levantara las manos en Diputados y diera los dos tercios para avalar el endeudamiento de 1.500 millones de pesos que necesitará Pérez para hacer su plan de obras.
Ya en ese momento la suerte estaba echada. Es que, aún cuando esa aprobación radical estaba condicionada a que el PJ (el ministro de Hacienda Marcelo Costa, particularmente) llevara a la Legislatura el detalle del ingreso de empleados públicos durante el 2011, cualquier rebeldía opositora implicaría que el proyecto volviera a Diputados y en la Cámara Baja el PJ necesitaría de una mayoría simple para insistir en su sanción y dejar aprobadas las leyes.
Y ese número de votos en el recinto no era imposible de conseguir entre los bloques chicos, como Unidad Popular, Es Posible y Nuevo Encuentro que ya habían demostrado su apoyo a las leyes de Pérez.
Por eso, al entender de los que frecuentan la Casa de las Leyes, es que el acuerdo que comandaron el vice Carlos Ciurca y el presidente de la UCR Alfredo Cornejo ya estaba prácticamente cerrado desde la semana pasada. "¿Qué quieren que hagamos? Río Negro, La Rioja y Santa Cruz tienen serios problemas y van a dejar mucha gente en la calle. El Gobierno nacional hace ?sintonía fina'. Teníamos que pensar en la gobernabilidad", decía un atribulado legislador de la oposición en Pasos Perdidos.
Así es que la situación económica nacional y provincial prácticamente allanó todos los obstáculos. Sólo hubo un retobamiento conjunto de la UCR y el PD en Impositiva, donde ambos partidos entienden que el PJ comete un error que terminará afectando eso mismo que el oficialismo dice buscar: más recaudación para llenar las arcas del Estado de recursos frescos.
El hombre de los números de los senadores radicales, Sergio Moralejo, explica que en un contexto de crisis internacional, con fuga de capitales de la Argentina, caída del ahorro, lo que encarece el crédito para los particulares, la suba de ingresos brutos indiscriminada afecta directamente la rentabilidad.
"Los trabajadores, cuando tienen que pagar obligaciones, bajan el consumo. Los empresarios, cuando les suben los impuestos, dejan de invertir", dice y su lógica es que se resentirá la actividad económica y el empleo.
Casi en la misma sintonía, el vocero en estas cuestiones del PD, Carlos Aguinaga, agrega en el análisis la falta de firmeza en la defensa del federalismo y dice que sólo reclamando a la Nación lo que debería coparticipar de la recaudación de impuestos, Mendoza no hubiera tenido déficit. "En el 2011 la Nación coparticipó el 24,8% de lo recaudado, cuando debe repartir el 34%. Si hubieran cumplido, Mendoza hubiera recibido 2.048 millones de pesos más", asegura Aguinaga.
Los senadores de la UCR, tal como sucedió en Diputados, dieron su apoyo al incremento del 20% en el avalúo fiscal de las propiedades, debido a que el oficialismo aceptó incrementar el precio que le pone el Estado a las grandes superficies comerciales (shoppings, malls, entidades financieras y supermercados) entre 35% y 40%. En este tema, el PD se mantuvo firme en la negativa y en ninguna de las dos cámaras aprobaron este proyecto.
Pero todos estos indicios dan pistas acerca del destino final: la aprobación del Presupuesto 2012 por unanimidad. Nadie quería ponerle palos en la rueda a un gobierno que recién empieza. Nadie excepto el radical César Biffi, quien dijo que su voto fue por mandato partidario. Al término de la sesión, Biffi dijo que aprobar el presupuesto fue "un error estratégico de mi partido. Creo que debimos exigirle al Gobierno un mayor esfuerzo. El año pasado hicimos un escándalo por 180 millones de pesos y ahora aprobamos un endeudamiento de 1.500".
Antes, en el recinto, Biffi fue mucho más duro para con sus correligionarios. "Hubo más reuniones reservadas que de las abiertas" y el mensaje tenía un destinatario: Cornejo.




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