Fue lo que señaló el intendente en conversación con este medio, al hacer referencia a la tormenta que azotó fuertemente la región la semana pasada. El fenómeno ocasionó voladuras de techos, caída de árboles y cortes del suministro eléctrico, daños sobre los que, al día de hoy, se sigue trabajando. “La localidad más afectada fue Chingolo y está próxima a recuperar la luz. Hubo que hacerle frente a los robos de cables y de un transformador eléctrico”.
“Hubo techos que volaron enteros. Me contaron que uno se desprendió y voló más de 80 metros. Se han caído paredes en muchas casas, y en un club se volaron techos enteros. Fue necesaria la conformación de un Comité de Crisis”.
-¿Cómo se distribuyó el trabajo del Comité?
-Lo convoqué y lo manejé yo. Fueron convocados todos los sectores internos y externos. Los bomberos fueron un pilar fundamental de toda la recuperación del distrito. Fue necesaria además la presencia de Gendarmería debido a las rispideces y la hipersensibilidad que la gente tenía. A veces se calman los estados habiendo presencia de seguridad, pero no para reprimir, sino para otorgar en algunos barrios un marco de contención. La gente visualizó desde un comienzo que el municipio estuvo presente donde hizo falta. Hubo 25 cuadrillas con 25 motosierras, hubo controles por parte de bomberos en los lugares peligrosos por la caída de los postes de luz en forma inmediata, y área de Defensa Civil y Salud estuvieron trabajando con equipos y ambulancias. Todas las áreas de trabajo funcionaron a pleno. Procuramos estar en todos los lugares.
-En su recorrida, ¿cómo encontró a la gente?
-La gente está tan alterada que mezcla todo. La figura del intendente es el foco de todo. Pero las cosas son así ya que hay varias cosas que se escapan de funciones. Armamos un sistema para socorrer a vecinos con prioridad, como gente que necesitaba tubos de oxígeno, chicos que se nebulizaban entre otros, y llevarlos a las Unidades Sanitarias, esquivando calles que estaban completamente cortadas por los árboles caídos.
-¿Cuáles fueron las zonas más afectadas?
-Fue tal cual como una tormenta del año pasado: entró en la Ribera, por la calle Hornos, de Lomas de Zamora a Lanús. Arrasó en Villa Caraza, Escalada Oeste y Este, y en Monte Chingolo fue como una explosión por lo que pasó.
-¿En cantidad como fue el resultado?
-Se volaron poco más de 150 techos. Aún estamos trabajando y no tenemos el número total de cantidad de gente que perdió viviendas, pero no fueron muchos. No tuvimos evacuados, hubo evacuación interna familiar. Tuvimos a disposición los talleres y el Club Lanús para evacuar gente, pero no hizo falta. En un primer momento yo declaré la emergencia e inmediatamente salí a comprar motosierras porque teníamos 8. Compramos chapas y Provincia ayudó. Más lo hizo Nación, hubo un acuerdo para proveernos de lo que necesitábamos. Provincia autorizó a su vez compras directas que son las que permiten la Emergencia. Compras más rápidas y más baratas.
-¿Qué ayuda llegó?
-Chapas (1.500 a las que se les sumarán más de 1.200), ropa y colchones. Hubo escuelas que no pudieron continuar con las clases por falta de electricidad. En total fueron afectadas un 10 por ciento de los establecimientos (que deben volver a funciones durante el día de hoy). En Chingolo todo fue complicado aún con el asunto con las escuelas, pero a ninguna se le rompió el techo. El problema que enfrentamos es la falta de agua al no haber electricidad no funcionan los bombeadores. Estamos bombeando agua con energía de grupos electrógenos que están conectados a las bombas.
-¿Ahora el principal problema es falta del suministro de electricidad?
-Sí. Estamos trabajando en conjunto con Edesur y el Enre. Edesur estaba sobrepasado y contrató empresas que se dedican a levantar postes y recuperar transformadores. Hubo muchos robos de cables. Tuvimos que salir a comprar cables, porque Edesur se dedica a un cableado de media tensión. Los de media fueron los que más se rompieron que son los que aportan a los cables de baja, los que alimentan las casas. Lamentablemente se robaron hasta un transformador. Fue por eso que gestionamos 5 trailers generadores. Dos trabajaron en Escalada, y tres en barrio La Fe. Pero ya los saqué. Creo que nos vamos a arreglar. A partir de ahora Edesur se estaría liberándose en otros lugares para abocarse con todo a estos barrios.
-¿Cómo está hoy el distrito?
-Nos queda un 10 por ciento sin luz. A esa gente le decimos que es inminente la llegada del servicio. Edesur ya se descomprimió y ante una eventualidad están estos equipos al máximo. Los que quedaron son barrios en los que se robaron los cables y ya se está armando el tendido. En estos días los vecinos verán un paisaje distinto. Estos trabajos nos va a llevar tiempo. Se priorizaron los riesgos y la recuperación del tránsito y eliminar todo lo que se pueda en base a las ramas en las plazas, que están llenas de árboles caídos. Hay cúmulos que no podemos llegar a llevar al Ceamse ahora porque cortan el trabajo y el ritmo de retirada de los restos.
-¿La cuestión de la seguridad también significó un problema?
-Fue muy leve lo que pasó. Hay que reconocer que hubo gente cargada de angustia y temor y que necesitaban tener respuesta del Estado en forma inmediata, y hubo algunos picaros que aprovecharon estos temas que son caballito de batalla y que quieren creer que me van a poner un Secretario de Seguridad o un Subsecretario. Están equivocados. Yo trabajo con una línea, que es el acompañamiento al Gobierno Nacional y Provincial. Los funcionarios míos están en concomitancia con esto. Sé hasta dónde me autoriza la Ley para actuar. En el marco de lo que me da la Ley, yo agoto todas las instancias.

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