El general retirado ganó el balotaje del domingo
El militar –primero que alcanza la primera magistratura desde la restauración democrática, en 1985–, asumirá el 14 de enero como sucesor del socialdemócrata Álvaro Colom.
Tanto el Tribunal Supremo Electoral (TSE) como el jefe de la misión de observadores de la OEA, el argentino José Bordón, expresaron su satisfacción por cómo se llevó a cabo la jornada, aunque se registró un bajo porcentaje de asistencia a las urnas.
En su primer día como mandatario electo, Pérez Molina garantizó que dispondrá medidas que “generarán confianza”, volvió una y otra vez sobre su plan en materia de seguridad y destacó que ve “con buenos ojos” la futura Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que se creará en diciembre en Caracas.
Para afrontar el habitual déficit del Estado, Pérez Molina aseguró que retomará el pacto fiscal firmado en 2000, que nunca se puso en marcha, que pondrá en marcha un “plan de austeridad”, que luchará contra la corrupción y que peleará contra evasión de impuestos, muy alta en el país.
De 61 años, fundador del Partido Patriota (PP), Pérez Molina está acusado por algunas organizaciones de violaciones a los derechos humanos mientras fue militar con mando durante el combate a la guerrilla, aunque él, además de negar esas denuncias, se jacta de ser uno de los firmantes de los acuerdos de paz de 1996 que terminaron con 36 años de enfrentamientos internos y un saldo de 200 mil víctimas.
Su discurso e imagen encajaron a la perfección en un país con altas tasas de violencia, un índice de homicidios diario de los más altos del continente y asombrosas cifras de corrupción. Un plan de “mano dura”, simbolizado con un puño derecho cerrado, fue lo que respaldaron en las urnas los guatemaltecos.
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