Prevén una leve merma en el ritmo de la construcción

Prevén una leve merma en el ritmo de la construcción
Las perspectivas para un rubro que es uno de los movilizadores de la economía, son de una pequeña baja con relación al año pasado. La actividad está íntimamente relacionada al sector agropecuario, ya que el capital para las principales inversiones tiene origen en el campo. El arquitecto Eddo Pascot, trazó un panorama alentador para 2012.
Enero es un mes difícil para tomarle el pulso al año entrante porque, por lo general, las vacaciones prácticamente paralizan las actividades económicas y es muy poco lo que está en funcionamiento. Sin embargo, se pueden hacer ciertas previsiones con los indicios que dejó el año pasado. El caso de la construcción se ajusta a lo expresado: “El movimiento general baja, precisamente porque muchos de los propietarios de las construcciones se toman sus días de descanso; otros por supuesto continúan, pero a un menor ritmo”, explicó el arquitecto Eddo Pascot.

Las expectativas para 2012 no son tan buenas como las del año anterior, aunque no se espera un descenso brusco del trabajo: “Según nuestras previsiones, la actividad va a decaer mínimamente, no creo que tengamos los resultados de 2011; tampoco se espera una caída muy fuerte que paralice la construcción. A mi entender se va a dar una leve disminución, un poco lo que pasa con la economía en general. De cualquier manera, Pergamino es una ciudad muy pujante, que mueve mucho capital y donde hay empresas relacionadas con el agro que le dan realce”, explicó y luego dio una pauta para conocer el panorama: “Mientras uno camina por la calle y vea los bolsones delante de las obras, es síntoma de que la construcción se está moviendo”.

Normalmente, las ciudades crecen porque tienen vehículos motorizadores de inversiones de capital que posibilitan el desarrollo, esos vehículos devienen de áreas muy específicas; en el caso de Pergamino, indudablemente es el campo: “El 50% del movimiento económico de nuestra ciudad está relacionado con la actividad rural; si los productores retacean los fondos a la inversión, Pergamino se va a sentir afectada. Pero como venimos de una buena situación, yo creo que se va a generar un equilibrio”, dijo Pascot y detalló cómo afecta el estado actual de la producción agropecuaria al resto de las actividades económicas: “Aunque las lluvias de la semana pasada lograron menguar las consecuencias de la sequía, sus resultados económicos se pueden vislumbrar, ya que algunos proyectos que estaban dando vueltas, han quedado en stand by y no se sabe si se realizarán. La construcción es sumamente sensible al rendimiento del campo, es uno de los principales puntos de inversión de los productores y si ellos no invierten, nuestro trabajo se ve fuertemente afectado. Sin embargo, esto no es para alarmarse, esperamos un buen año”.

Sobre el aspecto habitacional, el arquitecto, expresidente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios, expresó: “Pergamino tiene un déficit de entre 4 y 6 mil viviendas, lo que implica un número más que importante. El problema reside en que los planes oficiales no están funcionando. No hay emprendimientos considerables que se estén realizando; prácticamente podría decir que no existen, o si existen son muy pocos y van a un ritmo muy lento”, y planteó una propuesta: “Sería muy beneficioso, ya sea por medio de la Municipalidad, del Gobierno provincial o del Estado nacional que pueda generarse y gestionarse, en forma definitiva, la construcción de viviendas. Esto daría un impulso muy fuerte a la actividad”.

Pero por lo pronto, ese negocio no parece convencer a los inversores. La mayoría de las obras que están en marcha apuntan a los sectores altos de nuestra sociedad; son edificios con amplios departamentos y algunos clubes de campo, es decir, que se trata de emprendimientos privados a los cuales una parte muy importante de la población no tiene posibilidad de ser propietaria. Me parece que debería haber grandes obras para las clases de más bajos recursos”.

Según el arquitecto Juan Pascot, hermano y socio de Eddo, “en los años 90, cuando se construyó la mayoría de los barrios, de los cuales en algunos participamos, había un nicho grande de trabajo para las empresas constructoras que permitía el ingreso al mercado laboral de muchísima mano de obra porque la construcción de barrios así lo requiere. Una zona residencial de aproximadamente 70 viviendas, que era la media por aquel entonces, no solamente incorporaba gente al trabajo, sino que también absorbía parte de los capitales que provenían del orden nacional y los ubicaba en la región en forma de inversión”.

Existen pequeños emprendimientos privados que están haciendo viviendas, pero no puede considerarse como algo significativo, teniendo en cuenta que el déficit no puede ser cubierto de esta manera: “No es un proyecto guiado por autoridades oficiales y no hay planificación al respecto”, dijo Juan Pascot.

Otra cuestión importante, sin lugar a dudas, son los precios. “En el último año se registró un incremento del 27% en la mano de obra -un 25% real-, más una suma no remunerativa y extraordinaria que estira la inflación a un 2%” y por otro lado, “los materiales estuvieron en el mismo orden estadístico, algunos un poco más alto pero, por lo general, el aumento fue proporcional a la mano de obra”. Los corralones locales reafirman estos números, con pequeñas diferencias.

Por último, Eddo Pascot hizo referencia a la demanda de departamentos chicos para estudiantes desde la llegada de la Unnoba: “Esto ha generado un movimiento en el mercado, pero de ninguna manera marca el parámetro de crecimiento de la ciudad”. Luego el arquitecto consideró que ha habido un problema en el planteamiento de la situación: “Es un nuevo segmento dentro del mercado, pero que no se abrió como debería. Diría que atentó mucho contra esto la construcción obligatoria de cocheras por unidad. Si se construyen en un edificio 50 departamentos, te exigen 50 cocheras o el espacio que esa cantidad ocupa, y no hay lotes tan grandes como para que entren tantas cocheras; por lo tanto, el inversor busca poner su dinero en bastantes metros cuadrados. Esto ha provocado que se volcaran mucho a los departamentos de dos dormitorios y que no se construyeran tantos de uno solo, lo que produce una escasez de oferta para un sector que no se maneja en auto y que suele utilizar el transporte público o vehículos más chicos. De todas maneras es entendible, a la hora de analizar la inversión, la exigencia de cocheras por cada unidad se amortiza mejor con departamentos más grandes”. Para cerrar, Juan Pascot propuso: “Lo que se podría hacer es potenciar la zona cercana a la Universidad con departamentos más chicos para los estudiantes; esto lo permitiría si hubiese un análisis exhaustivo del reglamento urbano de Pergamino de determinar zonas específicas como para que realmente se les de cabida a determinados sectores que hoy no tienen lugar”.

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