Consenso unánime donde se desarrolla el monocultivo. Argumentan nula rentabilidad como consecuencia de la intervención de los mercados. Lo insólito: ya lo superó la soja (120.000 vs. 60.000 hectáreas) en un sitio estratégico como Coronel Dorrego. Guillermo D. Rueda grueda@lanueva.com.ar
"La recomendación de no sembrar trigo es una medida de protesta. Estamos cansados de las mentiras y de los acuerdos extraños entre molineros y exportadores que perjudican al productor", dijo Amaro Merino, presidente de la Sociedad Rural de Coronel Dorrego.
Desde esta entidad surgieron los primeros pedidos para tomar una decisión, debido a la pérdida de rentabilidad de las últimas temporadas.
"Sembrar trigo es inviable, básicamente porque estamos frente a la permanencia de un sistema perverso de comercialización", agregó.
La decisión de comunicar la medida se tomó este viernes, pero fue en la reunión del último martes, precisamente en Coronel Dorrego, donde se acordaron los pasos a seguir. Todas las instituciones de la región se adhirieron.
"Nuestro distrito es un caso testigo respecto de la suerte que está corriendo el trigo", señaló Merino, en diálogo con "La Nueva Provincia".
"En solo cinco años la superficie se redujo el 66%. Entonces, poco después de la intervención del mercado, se sembraban 180.000 hectáreas y hoy solo son 60.000 has. Pero eso no es nada: esta campaña hay una superficie de soja de 120.000 hectáreas... ¡No lo puedo creer ni aún repitiendo las cifras!", explicó.
Ante la inminente aparición de eventos tecnológicos con sojas de superior rendimiento en condiciones de estrés, es indudable que la oleaginosa, por cuestiones de precio, siembra y comercialización, seguirá en alza allí.
"Dorrego era un núcleo triguero. No pasará mucho para que se convierta en un núcleo sojero", admitió el productor y dirigente.
"No estamos obligando a nadie a no sembrar, pero debemos advertir que los costos están muy lejos de cerrar y que el trigo dejó de ser un negocio viable", aseguró, en tanto, Mariano Astiz, titular de la Sociedad Rural de Tres Arroyos.
Según detalló, en su partido el rinde de indiferencia ronda los 4.500 kilos por hectárea (con arrendamiento), cuando se trata de una región de promedio estable de 3.300 k/ha.
"Nuestro consejo, para los productores y asociados, es que eviten un quebrante importante; acá ni siquiera existen los mercados a futuro", agregó.
También zona triguera por excelencia (sin excluir la cebada maltera), en Tres Arroyos las sojas de primera y de segunda ya superaron a la superficie sembrada de trigo: 150.000 hectáreas vs. 120.000 has. Antes de la intervención de los mercados, allí se ocupaba una superficie de 250.000 has.
"Hemos realizado algunos relevamientos y creemos que para la campaña 2012/2013 begin_of_the_skype_highlighting 2012/2013 end_of_the_skype_highlighting begin_of_the_skype_highlighting 2012/2013 end_of_the_skype_highlighting el trigo andará por las 70.000 has. ¡Una barbaridad!", aseveró.
Respecto de una eventual modificación de políticas de comercialización, Astiz se mostró escéptico.
"El gobierno hace lobby con los exportadores y a ellos no les importa modificar el tema porque les conviene. El modelo, como les gusta llamarlo, seguirá así, básicamente porque el negocio es que el productor siembre soja", explicó.
Para Roberto Citadini, presidente de la Sociedad Rural de Pigüé, la intervención del Estado se ha tornado una moneda corriente para los trigueros.
"Por eso levantamos la voz y advertimos a los productores que se deben asesor y obtener sus propios costos, ya que la pérdida de rentabilidad es significativa", dijo.
También sostuvo que el gobierno ni siquiera da señales positivas y que, de esta manera, se perderá la identidad del trigo en el SOB.
"Acá es un monocultivo, porque se hace poco girasol y casi nada de soja, ya que el rendimiento es muy bajo", contó.
Citadini no es propenso a pensar en otras alternativas respecto del trigo, sino que insiste en que se establezcan reglas claras y precios a futuros para generar certidumbre en los productores.
"Estamos cansados de las mentiras y de los acuerdos extraños entre molineros y exportadores que perjudican al productor".
Amaro Merino
"Este modelo seguirá así, básicamente porque para el gobierno el negocio es que el productor siga sembrando soja".
Mariano Astiz
"Los productores se deben asesor y obtener sus propios costos, ya que la pérdida de rentabilidad es significativa".
Roberto Citadini
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