Previenen sobre enfermedades por el consumo de juguitos

Previenen sobre enfermedades por el consumo de juguitos
El calor que comenzó a sentirse en la provincia produjo los primeros cambios en el apetito de los niños. A la mayoría, aseguran los especialistas, les apetece más ingerir bebidas que comer, y por eso, el cuidado de la alimentación de los chicos en las épocas de más calor del año es algo que los padres no deben descuidar.
Publicado el 02/10/2012 - Sobre todo en aquellos niños de edad escolar, que consumen los “alimentos de moda” sin advertir la procedencia ni el estado.

Ante esto, las consultas de los centros de salud sobre las intoxicaciones comenzaron a aparecer, principalmente por el consumo de los juguitos y todos aquellos alimentos envasados en contenedores de plástico, que representan peligrosos para la salud de los niños.

“Las intoxicaciones se producen porque los juguitos son elaborados artesanalmente y no se cuidan todas las normas de higiene desde el inicio, llámese alimento, el lugar donde se lo prepara, como la higiene del manipulador. Ninguna de esas situaciones son cuidadas. Una vez envasados en juguitos los microorganismos se congelan, lo que no quiere decir que se mueren, entonces, al consumirlos producen malestares. Todo lo que sea artesanal, de dudosa procedencia, que no tenga una rotulación correspondiente y que no esté controlado por bromatología, no es recomendable que se compren”, explicó la nutricionista Raquel Carranza.

Por eso, la especialista aconsejó a los padres, preparar la vianda de los niños con refrescos que no pierdan la cadena de frío, frutas o barras de cereales, evitando así los sándwiches de verduras, fiambres o carnes que pueden descomponerse.

“Deben aconsejar a los niños que sus compras la realicen en los quioscos en donde se sepa que los alimentos son controlados y que mantienen la cadena de frío. Lo ideal sería comprar leche, jugos, chocolatadas y todo lo que venga envasado, y sino recurrir a las barras de cereales, galletas, alfajores o frutas que se conservan sin refrigeración”, aconsejó Carranza.

Asimismo aconsejó que los alimentos sean llevados desde las casas, armando una vianda con una fruta y una barra de cereales, una fruta con un alfajor, galletitas con una naranja, siempre controlando la ración para no producir la obesidad en los niños.

Finalmente, la doctora se refirió a las consecuencias que puede acarrear una mala alimentación.

“Si hay una intoxicación, los niños tendrán vómitos, diarrea, deshidratación, siempre dependiendo del microorganismo que tenga el alimento que haya provocado el malestar”, dijo.

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