Participan destacados especialistas del país y del exterior. "Durante muchos años la quimioterapia era monocorde para todos, hasta que se supo que lo más importante era estudiar el comportamiento molecular", explicó Guadalupe Pallotta. Se desarrolla hasta mañana en el NH Gran Hotel Provincial
El encuentro, que reúne a especialistas de diversas áreas de la medicina que tratan a los pacientes con cáncer, busca acercar las novedades y experiencias, que crecen en forma exponencial.
"En realidad nuestra especialidad es la clínica médica aplicada a la oncología, no es una enfermedad, son muchísimas y en todas ellas hay una tarea multidisciplinaria", destacó la presidente del congreso, doctora Guadalupe Pallota, titular de la Asociación Argentina de Oncología Clínica y Jefa de Oncología del Hospital Italiano.
Por eso dentro del congreso hay cursos específicos para cirugía, diagnóstico por imágenes, enfermería, psicooncología quimioterapéutica, radiología, entre otras.
Si bien los avances en tratamientos son muchísimos, la base, como siempre está dada en la prevención y la detección precoz de la enfermedad. "La detección precoz es la prevención secundaria porque permite, en pacientes totalmente asintomáticos, detectar la enfermedad cuando es de muy pequeña monta, para que la cirugía sea el arma más importante de la terapéutica, sobre todo en los tumores sólidos", explicó.
En diálogo con este medio, la especialista reconoció que en las últimas décadas ha habido un cambio en cuanto a la posición de la comunidad en general en torno al cáncer.
"La percepción cambió desde que apareció el sida porque en su momento generó más miedo que el cáncer. Si bien el cáncer siempre se asociaba a la muerte, el sida fue un fantasma que hizo que la gente empezara a hablar del cáncer, parece mentira pero es así".
La importancia de esto es que "el conocimiento trae luz y hace que la gente tenga menos miedo a ser diagnosticado con tiempo. Por eso hay más prevención" enumeró, aunque también apuntó que en lo que a prevención se refiere "la mujer siempre fue más proclive. Los hombres no escuchan las señales de su cuerpo como la mujer".
De todas formas, señaló que "ahora el conocimiento humano se duplica cada 5 años" y que lo importante no es sólo la cantidad de información disponible, sino "la velocidad con la que llega la aplicación".
Esto ha significado un cambio radical en la oncología. "Durante muchos años, sobre todo los últimos 30 años del siglo XX, tratamos a todos los tumores igual, la quimioterapia era monocorde para todos, sabíamos que a algunos les iba muy bien, a otros regular y a otros muy mal, pero no sabíamos por qué, hasta que se supo que lo más importante era estudiar el comportamiento molecular".
Claro que "eso vino aunado a las nuevas técnicas, desarrollo de los chips, nanotecnología, etc., y hoy estamos aprendiendo a ver las diferencias moleculares de las enfermedades que de manera general se llaman igual".
Esto es muy importante, pero a la vez complejo. "Las nuevas terapéuticas van a ser muy costosas porque están dedicadas a cada pequeña fracción de esos tumores. Esos caminos son muy pocos en función de la población general. No son terapias masivas, quizás una droga nueva sirva para el 10% de los pacientes con un cáncer".
"Lamentablemente la salud pública es muy distinta a la atención del paciente. Uno como oncólogo piensa en lo mejor para su paciente, pero en salud pública hay que ver a cuántos se les puede mejorar la calidad de vida".
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