La Presidenta fue muy crítica de la oposición
Tanto es así que en uno de los momentos de mayor crispación calificó de "perros" a los dirigentes opositores. Claro que, fiel a su estilo, no lo hizo de manera directa, sino elíptica.
Fue en un acto en el Sindicato de Peones de Taxi, cuando tras calificar de "profetas del desastre" a quienes critican su modelo económico, anunció que iba a dar "la versión cristinesca" de la frase "ladran Sancho, señal de que cabalgamos", falsamente atribuida al Quijote de la Mancha, y dijo: "Ladran Sancho, señal de que son perros".
No fue la única descalificación que la Presidenta dedicó a la oposición durante el verano. En el marco del conflicto por el Fondo del Bicentenario, aseguró que quienes rechazaban el DNU que habilitaba el pago de deuda con reservas del Banco Central respondían a intereses foráneos.
"Para que los buitres de afuera tengan éxito, tiene que haber buitres autóctonos", denunció Cristina Kirchner en un acto en Capitán Sarmiento, antes de afirmar que "hay una política buitre en la Argentina integrada por pocos pero poderosos que difaman, mienten, entorpecen, ponen palos en la rueda y buscan enfrentarnos los unos con los otros". En esa lista, la jefa del Estado incluyó a políticos, economistas y a los medios de comunicación.
Por último, la Presidenta decidió suspender en enero último una visita oficial a China con el sorpresivo argumento de que no podía abandonar el país por el rol opositor que había adquirido Julio Cobos.
"El vicepresidente no cumple el rol que le asigna la Constitución, y no solamente se convirtió en líder del partido de la oposición [por la UCR] sino que directamente obstruye y se opone a medidas que son resorte de la Presidencia de la Nación", acusó la Presidenta en un acto en la Casa Rosada, que convocó con el único propósito de anunciar la suspensión del viaje. Aquella inédita declaración fue el corolario de una clara ofensiva del Gobierno que buscó, sin éxito, la renuncia de Cobos.


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