A la baja ejecución de las partidas en general, se contrapone un aumento en los gastos de recolección de basura, publicidad y educación privada.
Según el informe Ejecución del presupuesto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Primer Trimestre 2010, elaborado por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (Asap), se ejecutó un 16% del total presupuestado para este año. En el análisis realizado por Asap se pueden ver las prioridades o preferencias del gobierno de Mauricio Macri a la hora de gastar (o invertir, según como se lo mire). En primer lugar aparece el contrato de recolección de residuos, con un 33% de ejecución de los 1.000 millones de pesos presupuestados. A pesar de ser un servicio altamente cuestionado, este rubro se lleva el 60% del total aprobado para el Ministerio de Ambiente y Espacio Público. De continuar en este ritmo de transferencias, se deberá reforzar el presupuesto destinado a las empresas concesionarias del servicio. En publicidad y propaganda, el Gobierno resultó ser altamente eficiente (o derrochador, también según cómo se mire), con un gasto muy por encima del promedio de egresos general. Durante el primer trimestre, se ejecutó un 40% de los 110 millones de pesos para que los porteños se enterasen por qué va a estar bueno Buenos Aires. Las transferencias a colegios privados explican por sí solas todo el gasto realizado en el rubro Transferencias Corrientes, en donde, al mismo tiempo, el Ministerio de Desarrollo Social muestra una ejecución que apenas supera el 13%. Pero el incremento en el gasto más llamativo es el que representan las transferencias hacia la Corporación Sur, que muestra una ejecución del 67% de los fondos destinados. La Corporación Sur, dependiente del Ministerio de Desarrollo Económico, pero autárquica en su funcionamiento, está presidida por Humberto Schiavoni (actual jefe de campaña de Macri), y tiene como objetivo la urbanización de las villas del Sur, el fomento de la economía en esa zona y la construcción de viviendas en casos de emergencia habitacional. En este último punto, la ejecución es de un 5,7% del total presupuestado, aunque se incrementó en un 84,5% respecto del año pasado. Si se hace un análisis de la finalidad y función de todos estos gastos, los Servicios Económicos (incluyen transporte, ecología, turismo, industria y comercio y servicios urbanos) llega casi al 20% de ejecución. Nuevamente, dentro de este rubro, casi el 80% de lo gastado corresponde al contrato de recolección de residuos; el 20% se destinará a mejorar la calidad ambiental de los porteños y a fomentar la economía local.
En lo que respecta a la función Servicios Sociales, los rubros Salud, Educación y Cultura muestran un buen ritmo en la ejecución (rondan el 18%), aunque, si hubiera que poner una nota, estarían aplazados los rubros Trabajo (con un 5,9 de ejecución), Vivienda (5,7%), Agua potable y alcantarillado (0,5%). Dentro de Servicios Sociales, la función Promoción y Acción Social refleja una muy baja ejecución de las líneas de subsidios; en algunos casos, como en Asistencia Socio Habitacional o en Asistencia a los Sin Techo, la ejecución ronda el 5%. Según el mismo informe de Asap, y considerando como adecuado para esta etapa del año un gasto que se ubique entre el 20 y el 25 por ciento, la mayoría de los ministerios están por debajo de este rango. Pero el que se lleva la peor nota es el Ministerio de Desarrollo Urbano, con una ejecución tan sólo del 2,8 por ciento del total presupuestado. La cartera que dirige Daniel Chaín gastó 21 de los 751 millones de pesos destinados a su área.



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