Luego de desmentir a través de voceros una entrevista que editó, hoy, un semanario misionero en la que se habría apartado de su habitual prudencia para advertir sobre la necesidad de discutir la Coparticipación; Scioli reunió a su equipo de gestión para avanzar en la elaboración del proyecto que por estas horas lo desvela: la letra fina del Presupuesto para el próximo año. Incluye, como es habitual, la reforma fiscal impositiva que impulsará en simultáneo.
No es habitual que la Provincia cumpla con el mandato constitucional de remitir el proyecto de Presupuesto antes del 31 de agosto. Tampoco que la oposición impulse, a falta de una iniciativa oficial, una alternativa propia como también lo manda la Ley de leyes. Este año, sin embargo, las necesidades de recursos frescos apuran al gobernador a enviar ambas iniciativas cuanto antes. Si el año anterior ingresó en octubre; este año, con las variables nacionales ya conocidas, debería ingresar ayer. El tiempo es oro en materia de recaudación: cuanto antes se sancione la Ley, más chances tiene el Ejecutivo de rasguñar algún recurso extra antes que termine de año. Sobre todo porque parte del nuevo paquete incluye, se sabe, cobro de una cuota extraordinaria antes del 31 de diciembre próximo de algunos impuestos bonaerenses, más anticipos de otros cuyo vencimiento operan recién en 2013.
Hoy, en una reunión que encabezó con parte de su Gabinete, una frase ilustró el cuadro de situación: Presupuesto híper austero; política tributaria dura y administración tributaria más dura aún. Habrá menos plata para gastar área por área, reducida sólo a lo indispensable y una mayor carga impositiva para los contribuyentes que incluye, en paralelo, salir a cazar morosos con una política de recuperación de impuestos impiadosa. Perseguir evasores, y hasta llevarlos preso.
Es una medida extrema que, ahora, según explicó el titular de ARBA Martín Di Bella, está vigente para algunos casos de morosos impositivos si la Justicia logra probar maniobra para estafar al estado. No son habituales ese tipo de condenas; pero un solo caso bastará para el espanto. El famoso caso de 'escarmiento' que funciona, según la teoría, como factor de persuación para forzar el cumplimiento de más contribuyentes.
La resistencia que existe en la Legislatura a cualquier reforma que signifique la suba de impuestos, máxime cuando vienen concretándose en etapas con más de un retoque en el mismo período, podría menguar un poco en medio de la discusión del proyecto del próximo Presupuesto. Es una práctica de rigor en la que se avanza, en simultáneo, cada año: Presupuesto, y Reforma Impositiva. Pero crece en la oposición, incluso en aquella que se muestra aliada del Gobernador en su pelea con el kirchnerismo, el reproche de que la Provincia de Buenos Aires es la que “mayor presión impositiva” tiene contra sus contribuyentes. Engrampados en esa excusa, muchos legisladores de la oposición se las verán fiera en el recinto para aprobar una nueva suba de los impuestos en la provincia.
Hermética, la reforma impositiva que planea el gobernador será, se especula, una reformulación de la que trascendió hace poco más de un mes atrás, aunque quedó trunca por la oposición del oficialismo legislativo a quienes el Gobernador les acerco un borrador del nuevo impuestazo y optaron por mostrarse indefinidos. Desinteresados.
Así, entonces, el nudo de la nueva reforma fiscal prevé recaudar $1.200 millones más este año. Una carrera contra-reloj que difícilmente pueda ver coronada el Gobernador con la sanción de la reforma en la Legislatura. Una forma en la que podría manifestarse la resistencia que anida en el Palacio legislativo sería haciendo laxos los plazos del debate parlamentario, para hacer imposible el cobro de los nuevos impuestos antes de fin de año.
En carpeta existe, como hasta hace un mes y medio; la idea de cobrar un “adicional” para las partidas inmobiliarias Urbanas con valuación fiscal por sobre los $350 mil pesos y para los vehículos cuya valuación superen los $130 mil. Para hacerlo posible, la reforma tiene que salir cuanto antes. La norma apuntará, además, a los countries y a los pooles de siembra, dos de los objetivos en los que había puesto la lupa el Ejecutivo en la última reforma trunca, que reflotará en la próxima reforma.
Del encuentro, realizado esta tarde en Casa de Gobierno, participaron el jefe de Gabinete, Alberto Pérez; los ministros Silvina Batakis (Economía), Cristina µlvarez Rodríguez (Gobierno), Gustavo Arrieta (Asuntos Agrarios) y Ricardo Casal (Justicia y Seguridad), y el titular de ARBA, Martín Di Bella.





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