En el marco de las actividades programas para la celebración de la Semana Nacional de los Derechos Humanos, la Asociación de Ex Presos Políticos, brindó una charla testimonial sobre la experiencias de vida de quienes estuvieron privados de la libertad durante la última dictadura miliar. El presidente de la entidad, Ricardo Scalet, aseguró que a partir del gobierno de Néstor Kirchner “se abrió una brecha en la reivindicación de los derechos humanos en el país”.
En este sentido resaltó que “hace veinte o treinta años era muy difícil organizar a los ex presos políticos, dadas las diferencias de origen ideológico o políticas”.
Scalet detalló que la asociación se basa en tres pilares básicos unificados de trabajo; trabajar por la memoria, por la impunidad y por las reivindicaciones propias de los ex presos políticos.
Señaló que hay decenas de libros escritos o editados por presos políticos e indicó que “hay más de setenta libros, redactados en forma particular, muchos de los cuales llegaron al extranjero”.
Además informó que los miembros de la Asociación de Ex Presos Políticos tienen una participación activa en películas, documentales, conferencias, para relatar y dar testimonio de sus experiencias vividas.
En cuanto a los juicios de lesa humanidad, iniciados a aquellos que formaron parte de la represión durante la última dictadura militar, Scalet dijo que “los ex presos somos testigos querellantes de punta a punta en todos los juicios que hay en el país, incluso en ciudades donde el enemigo aún tiene poder cultural o en la prensa, como Rosario, Córdoba o Buenos Aires”.
Detalló que “de cuatro mil implicados directos en este tipo de causas, los condenados no superan los cincuenta” y agregó que “necesitamos que más allá de los jefes de cuerpo, la justicia actúe también más abajo, llegando a quienes realizaron las torturas personalmente”.
Nuevas Políticas de Derechos Humanos
En referencia a las políticas de derechos humanos iniciadas desde el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner, Scalet consideró que “los gobiernos democráticos previos al de Kirchner no hicieron nada por los derechos humanos, al contrario utilizaron el poder político, administrativo y legislativo para inventar impunidad legal de los represores”.
Resaltó que “cuando Néstor Kirchner se hizo cargo del gobierno nacional, se abrió una brecha y una diferencia en la temperatura cultural política, cuyo máximo logro fue la caída de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final”.
En ese orden, enfatizó que psicológicamente cuando Kirchner descolgó el cuadro de Videla, del Salón de Oficiales del Ejército, “la gente dejó de tener miedo al uniformado”.

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