Durante 15 horas, un detenido de la Unidad 29 de la localidad platense de Melchor Romero mantuvo como rehenes a seis agentes penitenciarios en reclamo de un beneficio para quedar en libertad. Tras conversar con las autoridades del penal, y asistido por un equipo psicológico, el hombre depuso su actitud de manera pacífica.
Pero un informe del Servicio Penitenciario, que destacó algunas actitudes "negativas" del detenido, redujo sus expectativas de recobrar la libertad tan pronto como él esperaba. Según indicaron fuentes del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense, ése fue el motivo que provocó que el recluso decidiera llevar adelante una medida para protestar.
"No se dio cuenta de que con esa actitud empeoraba su situación; no era el mejor camino que podía seguir", explicó el subsecretario de Política Criminal de la cartera de Seguridad, César Albarracín.
Alrededor de las 20 de anteayer, Sampietro se amotinó en soledad pese a que en el pabellón 3, donde se encontraba alojado desde hacía 10 meses, había otros 15 internos. El hombre, algo violento, tomó como rehén a uno de los guardias penitenciarios y emprendió su acción de reclamo.
Albarracín contó que con el transcurrir de las horas uno a uno los otros reclusos que compartían el lugar solicitaron ser trasladados a otras celdas. El funcionario confirmó que sólo se quedaron unos tres hombres, aunque "en todo momento mantuvieron una actitud pasiva y expectante".
Para descomprimir los nervios de los guardiacárceles, los compañeros de la unidad se rotaban voluntariamente para ser rehenes del detenido. Aunque Sampietro tenía en su haber una púa que rara vez exhibió a los negociadores, ninguno de los seis rehenes resultó herido, según Albarracín.
No es la primera vez que Sampietro realiza una protesta. A mediados de julio el recluso llevó adelante una huelga seca y para ello se cosió la boca. El reclamo era para exigir el cómputo de una causa madre que lleva 19 años y el sorteo por el nuevo juicio por su última causa.
El año pasado, Sampietro, que gozaba del beneficio de libertad domiciliaria controlada a través de un monitoreo electrónico, tuvo un encontronazo con efectivos del Servicio Penitenciario, porque decían que no cumplía con los límites impuestos, y para resguardarse se escondió en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Ayer por la mañana, y luego de más de 15 horas de conversaciones, un equipo de contención logró que el detenido depusiera su actitud y entregara al rehén. Albarracín adelantó que el preso será sometido a un examen médico, psicológico y psiquiátrico más amplio y que luego se decidirá su destino.
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