Presionan a Dilma tras el escándalo

El Partido de la República, un socio menor, quiere conservar la cartera que encabezaba Nascimento
RIO DE JANEIRO.- Mientras investigadores federales revisaban computadoras de la oficina del ex ministro de Transportes brasileño, que renunció anteayer acusado de haber cobrado sobrefacturaciones y pedido coimas, la presidenta Dilma Rousseff enfrentaba ayer presiones para nombrar a su sucesor.

Tras la dimisión de Alfredo Nascimento, senador por el minoritario Partido de la República (PR) que el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva había colocado originalmente al mando del Ministerio de Transportes en 2007, el organismo quedó de forma interina en manos de su director ejecutivo, Paulo Passos. De perfil técnico, Passos cuenta con la confianza de la presidenta y hasta se había sugerido anteayer que podría continuar en el cargo.

Pero la cúpula del PR -cuyo titular es Nascimento- se resistió y presentó como su candidato al senador por Mato Grosso Blairo Maggi, un carismático empresario sojero.

"Blairo es el número uno de la lista del partido. Está claro que la decisión es de la presidenta, pero las señales que el gobierno dio son de que el PR podría hacer sus nominaciones", indicó Lincoln Portela, líder del PR en la Cámara de Diputados, luego de una reunión de los dirigentes del partido, a la que no asistió Nascimento.

El cuestionado ex ministro, al que la prensa denunció por enriquecimiento ilícito a favor de su hijo, dejó ayer Brasilia para ir a su casa de Manaos, en el estado de Amazonas, por el que es senador. Antes aclaró que volverá a su banca, en la que estaba de licencia desde que se sumó al Ejecutivo.

Sin embargo, en el Senado, el izquierdista Partido Socialismo y Libertad (PSOL) advirtió que buscará obstaculizar el regreso de Nascimento a la Cámara alta a través de una presentación ante el Consejo de Etica.

En tanto, el presidente del Senado, el ex presidente José Sarney, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal socio del oficialista Partido de los Trabajadores, aceptó que Nascimento vuelva con la condición de que brinde explicaciones de sus acciones.

En la coalición gobernante se indicaba ayer que, para evitar un mayor desgaste, Rousseff aceptaría la nominación presentada por el PR.

Por lo pronto, Rousseff viajó ayer a Río de Janeiro para inaugurar un teleférico en el complejo Alemão, el conjunto de favelas en las que el ejército y las fuerzas policiales irrumpieron en noviembre pasado para expulsar a las bandas de narcotraficantes que tenían allí su base de operaciones.

La mandataria evitó referirse a la crisis política y se limitó a aplaudir la obra, inspirada en un teleférico similar instalado en los barrios pobres de Medellín, Colombia, y que había sido ordenada por Lula, su padrino político.

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