Anunció que necesita en total 1 billón de dólares para hacer frente a la debacle; enérgico rechazo tanto de EE.UU. como de Gran Bretaña
WASHINGTON.- Preocupado por la amenaza latente de que la crisis europea contagie a la economía global, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció ayer que buscará aumentar su "potencia de fuego" en 500.000 millones de dólares para ayudar a los países del bloque en problemas, aunque su propuesta ya recibió las primeras trabas.
El organismo, que de esa suma ya tiene asegurados cerca de 200.000 millones de dólares que aportarán los países de la eurozona, calcula que en los próximos años tendrá que movilizar en total un billón de dólares más de lo que desembolsó hasta el momento para superar la crisis.
Sin embargo, la propuesta del FMI de que los países emergentes y sus miembros que están fuera de la eurozona amplíen sus recursos en unos 300.000 millones de dólares ya encontró fuertes resistencias.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, principal contribuyente del organismo que dirige la francesa Christine Lagarde, reiteró ayer que no tiene "ninguna intención" de aportar fondos adicionales al FMI, porque Europa "puede resolver por sí misma" sus problemas de endeudamiento.
"Seguimos considerando que el FMI puede tener un papel importante en Europa, pero sólo para integrar los esfuerzos de Europa, que tiene la capacidad de resolver sus propios problemas. El FMI no pude sustituir un sistema robusto de protección europeo", señaló el Departamento del Tesoro en un comunicado.
Al mismo tiempo, Gran Bretaña -aliado de Estados Unidos- prometió estudiar la demanda del FMI y pidió que los fondos que sean aportados sirvan para ayudar a los países, y no para salvar al euro.
Ambas reacciones reavivaron el riesgo de sumar un nuevo capítulo a la disputa entre Washington y Londres con Europa por las medidas adoptadas para combatir la crisis de las deudas soberanas.
Por lo tanto, los esfuerzos del FMI, que hoy cuenta con 385.000 millones de dólares para créditos, para conseguir los nuevos fondos podrían enfocarse a las principales economías emergentes, como China, la India, Brasil y Rusia, y a los países exportadores de petróleo.
Además, algunos países de la Unión Europea (UE) que no integran la eurozona -como la República Checa, Dinamarca, Polonia y Suecia- deberían hacer un aporte todavía no estimado.
Anteayer, durante una reunión en Washington, Lagarde había recibido el aval del consejo de administración del FMI para "examinar" los medios para aumentar los recursos de la institución.
"Estoy contenta de haber obtenido el reconocimiento de la importancia que tiene el asegurar que el fondo disponga de la potencia de fuego necesaria para contribuir a mitigar los problemas planteados por la debilidad actual de la economía mundial y ciertos desafíos regionales", afirmó Lagarde luego del encuentro.
La próxima reunión que podría ayudar a definir los mecanismos de financiamiento para el organismo es la de ministros de Finanzas de los países que integran el G-20, el 19 y el 20 de febrero próximos, en México.
El FMI agotó una gran parte de sus recursos para rescatar a Grecia , Portugal e Irlanda, y en este momento no podría implementar un programa de ayuda a una economía grande -como Italia o España- si fuera necesario.
Desaceleración
La campaña del FMI se produce dos días después de que la agencia Standard & Poor's (S&P) redujera la nota del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF), lo que planteó serias dudas sobre la real capacidad de la unión monetaria de autofinanciarse para superar la crisis y de rescatar a Grecia, que está al borde del default.
Ayer, Atenas estuvo en el centro de la escena al reanudar las negociaciones con los acreedores privados para reducir su deuda, que proseguirán hoy y podrían concluir antes del fin de semana.
Además, la economía mundial muestra signos de una fuerte desaceleración. El Banco Mundial (BM) recortó las previsiones de crecimiento económico mundial para este año de 3,6% a 2,5%, respecto de sus proyecciones de junio pasado. El FMI también señaló que recortará las proyecciones económicas globales en su informe del próximo martes.
Para Europa, los pronósticos son aún más sombríos: según el BM, entrará en recesión y su economía se contraerá un 0,3% este año.
"Estamos al borde de la recesión técnica", declaró durante una conferencia de prensa en Luxemburgo el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, que llamó a encontrar medios para apoyar el crecimiento.
Los economistas hablan de recesión "técnica" cuando el PBI retrocede durante al menos dos trimestres consecutivos.

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