A diez meses del inicio de las revueltas populares en Siria, el presidente Bashar al Assad advirtió que no va a renunciar y volvió a adjudicarle al “terrorismo” la situación de rebelión que vive el país. En un discurso cargado de nacionalismo, sostuvo que aplastará con “ puño de hierro ” a los “terroristas asesinos”.
Mientras Assad hablaba en la universidad de Damasco, en Nueva York el vicesecretario general de la ONU, Lynn Pascoe, dio un informe al Consejo de Seguridad con cifras que mostraban la dramática realidad en Siria: la represión está dejando “ una media de 40” manifestantes muertos al día .
“No soy del tipo que huye de su responsabilidad”, dijo el jefe de Estado. Y agregó: “Estamos librando una batalla sin precedentes en la historia de Siria”. Assad negó que haya mandado a reprimir las revueltas callejeras. “No ha habido ninguna orden de ninguna institución del Estado para disparar contra los ciudadanos”, aseguró.
En el plano político, el presidente anunció la redacción de una nueva Constitución que será sometida a un referéndum en marzo. Y adelantó que podría haber después elecciones legislativas en mayo o en junio. Según los propios integrantes de esa comisión constitucional, la futura Carta Magna pondrá fin al monopolio del gobernante partido Baaz y abrirá la puerta al multipartidismo.
El presidente sirio argumentó que las protestas contra su gobierno son parte de una “conspiración extranjera” para apartarlo del poder. “La niebla se ha dispersado y todas las máscaras han caído, no es posible que las partes regionales e internacionales continúen deformando los hechos”, afirmó.
Assad también cargó contra la Liga Arabe, a quien acusó de actuar “amablemente” con Israel y con “radicalismo” hacia Damasco. Además, criticó la labor de los medios de comunicación a los que acusó de “trabajar contra Siria” para conducirla a un estado de destrucción.
Para los opositores, las palabras de Assad sólo pronostican más violencia del régimen. “El objetivo de este discurso es hallar una excusa ante la Liga Arabe que justifique que el Ejército no se retire de las ciudades”, afirmó Burhan Ghalioun, presidente del Consejo Nacional Sirio (CNS). Basma Qodmani, de la misma agrupación, fue más terminante: “Hay una incitación a la violencia, una incitación a la guerra civil”. Y agregó que “esto indica que el régimen se dirige hacia un comportamiento aún más criminal e irresponsable”.
El vocero del CNS, Basma Kadmani, remarcó que el régimen está mostrando algunos signos de división interna, aunque es difícil predecir cuánto tiempo podrá mantenerse el clan Assad, apoyado sólo por las fuerzas de seguridad. “ Hay miembros del partido Baaz que están contra él , pero el régimen es terrible y por eso tienen demasiado miedo para aparecer en público”, aclaró.
Se esperaba que la llegada de la misión de observadores de la Liga Arabe –a fines del mes pasado– detuviera la violencia, pero ocurrió todo lo contrario. Grupos defensores de derechos humanos indican que desde entonces “han muerto otras 400 personas” a manos de las fuerzas de seguridad.

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