La demora del presidente Sebastián Piñera para desprenderse del 11,3% de las acciones que conserva en la aerolínea LAN generó una dura controversia política en el seno de la alianza conservadora que lo llevó al poder. Los reclamos llegaron sin disimulo desde la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido más a la derecha del oficialismo.
Piñera calificó de "lamentable retraso" la imposibilidad de cumplir con su promesa de campaña de desprenderse de la totalidad de sus acciones en la aerolínea. En declaraciones a Televisión Nacional, aclaró que "más del 60% ya está vendido, y el remanente se va a vender durante los próximos días o tal vez un par de semanas", Según el presidente, "lo único que ha habido acá es un lamentable y no deseado retraso, que no obedece a mi voluntad", sino a "problemas internos" de la corredora a cargo de la venta, Celfin Capital.
Los cuestionamientos apuntan a que Piñera debe desligarse de sus negocios para poder dedicarse a gobernar y evitar caer en conflictos de intereses, dada la magnitud de su fortuna, estimada en 2 mil millones de dólares. "Se mezcla lo público y lo privado si no vende", insistió ayer el senador socialista Camilo Escalona.
En principio, el presidente optó por vender sus propiedades menores. Pero además de LAN, se negó a desprenderse de sus acciones en el club de fútbol Colo-Colo, argumentando que no recibe subsidios de la Secretaría de Deportes, y en el canal de televisión Chilevisión, que decidió traspasar a una fundación dirigida por su esposa, Cecilia Morel.
En sus últimas declaraciones, Piñera anunció además que para financiar la reconstrucción establecerá "una economía de guerra en el sector público" que incluirá un ahorro del 5% en la logística de todos los ministerios. También se mostró dispuesto a privatizar algunas empresas públicas, aunque aclaró de inmediato que en la iniciativa no estarían consideradas ni la Corporación del Cobre (Codelco), la más grande del país, ni la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP).

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