Aseguró que son "cada vez más" los que buscan una alternativa distinta al kirchnerismo. Y que las políticas sociales "no deben ser un favor, sino un derecho de las personas". Criticó el "clientelismo político".
Así cuestionó ayer la verba presidencial la vicejefa del Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, al disertar en Corrientes invitada por el vicegobernador de la Provincia, Pedro Braillard Poccard.
En el colmado salón de la Sociedad Española, el propio Braillard Poccard presentó a la funcionaria del PRO, aclarando que "su visita originalmente fue anunciada para mañana (por hoy), pero como el paro gremial (de la CGT y la CTA opositoras) afectaría al transporte aéreo, la visita se iba a postergar".
"Sin embargo -aclaró-, María Eugenia quiso cumplir con Corrientes. Por eso anticipó el viaje, acaba de llegar y debe retornar esta misma noche".
En seguida la licenciada Vidal destacó que le gusta viajar por el país, porque "una aprende mucho". Se disculpó por una leve disfonía y trajo saludos "de Mauricio (Macri), que también está recorriendo el país en la medida en que se lo permiten sus responsabilidades en la Jefatura de Gobierno".
Luego contó su propia historia: "Hace diez años empecé a militar en el PRO. Vengo de una familia de clase media, de padre médico y madre bancaria, del barrio de Flores. Soy licenciada en Ciencias Políticas, y antes de recibirme empecé realizando una pasantía en la Anses. Me encantó trabajar en lo público. No trabajar para ganar plata, sino para que la gente viva mejor".
CUMPLIR LA
PROPUESTA
Relató que participaba en una ONG y "llevé mi propuesta ante Mauricio Macri, que me dijo: ‘¿Y todo eso que decís que hay que hacer, vos lo harías?’. La verdad es que me sorprendió. Al poco tiempo me vi militando en el PRO. Y no me arrepiento de haberme involucrado en política".
Se refirió más adelante a la "ausencia de representación de gente que no se siente expresada por la Presidente, que cada vez son más"; y aunque aclaró que "no estamos al borde del colapso, como en 2001, se invierte cada vez menos. Para que se vuelva a invertir tenemos que ser serios, y hoy la Argentina no es seria ni genera confianza. Fíjense que por falta de pagos tenemos anclada nuestra fragata Libertad… ¡en Ghana!".
Se refirió luego a su experiencia en implementación de políticas sociales en la ciudad de Buenos Aires. Observó que "hay un núcleo duro de la pobreza que no desaparece, es una herencia que se trasmite de generación en generación". Explicó que las políticas sociales "no deben ser vistas como un favor que uno da, sino como un derecho de las personas".
Cuestionó severamente el "clientelismo político", relatando que en su trabajo institucional "no le pedimos a la gente que vaya a un acto, o que nos dé su voto" (lo que fue interpretado como un cuestionamiento a un estilo político muy arraigado en el país, incluida Corrientes).
Criticó el hecho de que "la Presidente mira a los que piensan distinto como enemigos, pero la democracia es la convivencia de los que piensan distinto", y le reprochó que la primera mandataria "no habla de lo que nos pasa".
Igual que Mujica
En materia social, relató un trabajo realizado en los Centros de Primera Infancia, señalando que "el presidente (José) Mujica lo impulsa en Uruguay; es el mismo programa".
Luego se refirió al funcionamiento de la Policía Metropolitana, que lleva "cámaras filmadoras dentro y fuera de sus vehículos para filmar todos los procedimientos". Además, un visor electrónico para detectar patentes de autos con pedido de captura.
Informó que los integrantes de esa fuerza de seguridad parten hoy de "un sueldo de $7.000 de básico, que era lo que pedían los gendarmes y prefectos que le reclamaban al Gobierno nacional", y que cuentan "con una educación dada por jueces y abogados, también con planes de viviendas y equipamiento de primer nivel. Queríamos una Policía distinta, y la tenemos", concluyó.



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