Tras la derrota del domingo, Rubén Boris explica por qué perder estaba dentro de los planes. Además, analiza la ruptura de los canales de acción entre el Partido Justicialista y el Ejecutivo provincial, del que forma parte.
Acusaciones cruzadas, pases de facturas y el gusto amargo de la derrota originaron que la segunda fuerza política de la provincia se vea obligada a debatir hoy internamente la situación, blanqueando sin reparos los graves problemas relacionados con la militancia y el apoyo de los "compañeros" que llegan a gobernar.
En una charla a fondo con El Sol, Rubén Boris, presidente del PJ Capital y jefe de Gabinete de Ministerio de Gobierno, se animó a opinar sobre problemas estructurales del partido que exceden el último fracaso electoral, al mismo tiempo que analizó errores de la campaña que impulsaba a Sebastián Godoy Lemos.
De la misma manera, Boris relativizó el revés político en base a estadísticas históricas del piso de votantes justicialistas en Capital, contextualizando estos datos en un panorama provincial y nacional adverso para el peronismo.los números. Para el PJ Capital, si bien la derrota dolió, era algo esperado y que no dista mucho de los cálculos barajados desde un principio.
Así, el 9 por ciento obtenido por el PJ es un índice aceptable si se tiene en cuenta la cantidad de ausentismo en las urnas y las consecuencias de arrastre propias del desdoblamiento.
Para los memoriosos, la situación podría haber sido peor, atentos a que, incluso ganando la provincia en las elecciones generales -como ocurrió en el 2007, cuando Celso Jaque resultó electo gobernador-, el PJ no consiguió bajarse de un tercer lugar en el podio que históricamente ha conquistado, antecedido por el PD y la UCR, en la Ciudad.
En esta ocasión, quizás lo que hizo más notoria la derrota fue la segregación de fuerzas partidarias en distintas líneas políticas, que si bien fueron por separado, nunca perdieron su afinidad.
De este modo, Boris explica por qué, a su entender, la derrota no representa un papelón electoral, sino que, por el contrario, es un logro significativo dentro del contexto municipal.
"En esta elección atípica, nosotros fuimos el experimento de ensayo y no salimos tan mal parados como parece, lo que ocurre es que de alguna manera alerta un quinto lugar, que podría haber sido un tercer lugar, como históricamente hemos obtenido", enfatizó Boris.
"Pero hay que analizar en fino estos números. Primero, saber que el PJ desde siempre en Capital ha estado detrás de la UCR y del PD, evaluar que en el 2007, por ejemplo, obtuvimos 13% de los votos, pero veníamos atados a la elección general, o sea que ganábamos votos por arrastre, que votó 75% del padrón electoral y que no había tantos partidos como ahora", detalló el actual funcionario del Ministerio de Gobierno.
Así, para el PJ, la suerte estaba echada de antemano.
"Si hacemos un cálculo rápido, nos vamos a dar cuenta de que tan terrible no fue haber perdido, porque los votos radicales estaban divididos, con Víctor Fayad por un lado y Alberto Montbrun por el otro, igual con el PD y el PRO y nosotros con (Angélica) Escayola. Este año votó 10% menos del padrón, que son unos 500 votos. En el 2007 tuvimos 6.300 votos pero con 75% de asistencia, ahora tuvimos 5.800 votos. Si sacamos cuentas, estamos sólo un punto más abajo que en la elección anterior, es decir, conservamos el piso histórico de 8 o 9 por ciento del electorado", explicó Boris.
Lo que nadie desconoce es que los 2.000 votos obtenidos por Angélica Escayola hubieran servido para que al menos ingresara un concejal del PJ.angélica, primera. Según relató Boris, unas de las causas de la imposibilidad de llegar a un acuerdo con Escayola fueron las aspiraciones de la candidata de perfil socialista y fuerte afinidad con el kirchnerismo.
"Escayola quería ser la primera en la lista de concejales y no quería que la palabra ‘justicialista' apareciera en el frente, estas son dos cosas que, a las claras, no podíamos aceptar como partido", afirmó el funcionario.la negativa de böhm. La autocrítica dentro de las filas peronistas dejará a pocos libre de culpa y cargo.
Así, ya en frío, las autoridades partidarias esperan que cada dirigente asuma sus responsabilidades y en los encuentros previstos a lo largo de estas semanas (ver aparte) realicen catarsis en común y se digan algunas verdades a la cara.
Si bien todos son cautos a la hora de hablar de sus pares, hay detalles que cada uno de los dirigentes consultados tira sobre la mesa de discusión, más allá de la divisiones partidarias.
Uno de estos hechos es la negativa de Luis Böhm, actual secretario de Turismo, a encabezar la lista de concejales.
"En abril del 2009, nosotros acordamos con varios sectores que el partido quedaría en nuestras manos (Frente de Agrupaciones Peronistas, movimiento independiente con cierta cercanía al sector Azul) y que el primer lugar para concejal sería para el movimiento del Gringo Böhm", dijo Boris.
"Es más, como partido, le pedimos a Böhm que fuera el candidato, porque habíamos hecho un sondeo y los radicales que más habían crecido en Capital eran Mariana Jury y Gabriel Fidel, ambos, ex titulares de Turismo. Con Böhm en Turismo, que además ya había sido candidato a intendente y la gente lo conocía, veíamos en él un perfil con proyección 2011, pero Böhm no aceptó el ofrecimiento", relató el presidente del PJ Capital.
A esta negativa debió sumarse la demora de la gente de Böhm en definir un nuevo candidato, ya que si bien desde agosto se conocía el desdoblamiento de las elecciones, el dirigente anunció recién en diciembre del 2009 su delegación del cargo a la gente de Guillermo Pereyra, que finalmente recayó en Sebastián Godoy Lemos.
Esto luego de que un escándalo público hiciera caer al primer elegido por Böhm para encabezar la lista, el director del zoológico, Oscar Ramírez.
De este modo, al PJ le quedaban sólo tres meses para hacer campaña e instalar al candidato en la opinión pública.
Esta situación sirvió para que varios dirigentes, entre dientes, reflexionaran que el peronismo se acordó de las elecciones de Capital a último momento.

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