Hubo un mayor operativo de seguridad en la ciudad balnearia para garantizar su intimidad
CHAPADMALAL (De nuestro corresponsal).- Poco movimiento en la puerta principal. Y los más notorios corresponden a móviles y personal policial afectado a garantizar máximas condiciones de privacidad al fin de semana de descanso que llevan adelante la presidenta Cristina Kirchner y su entorno familiar en la residencia oficial del complejo turístico de Chapadmalal.
El operativo de seguridad, que comenzó anteayer poco antes del arribo de la jefa del Estado, incluyó la distribución de efectivos en el frente de costa más próximo a la pequeña playa de la unidad presidencial y, desde la víspera, sumó más lonas verdes sobre el alambrado perimetral que da a la ruta 11.
Turistas y curiosos que recorrían el lugar ya no pueden advertir la presencia de uno de los helicópteros que desde anteayer permanece en el helipuerto del complejo, al abrigo de la frondosa arboleda y a metros nomás de los acantilados que dan al mar.
Las medidas ratifican la decisión de garantizar plena tranquilidad e intimidad a la Presidenta, que afronta la etapa final de recuperación tras la cirugía de tiroides. En este descanso junto al mar, la acompañan sus hijos, Máximo y Florencia. El miércoles ya se reintegrará a sus funciones tras la licencia.
La residencia presidencial está en el extremo norte del complejo turístico que tiene ocho hoteles destinados a viajeros de escasos recursos, muchos de los cuales llegan desde el interior en excursiones con costos muy bajos o, en algunos casos, gratuitas solventadas por los municipios o las provincias.
Algunos de ellos transitan las proximidades del acceso a la residencia, donde se los mantiene a distancia prudente. Pero la custodia se vuelve más firme e inflexible cuando advierte presencia periodística..

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