La Presidenta insinuó que no irá a la re reelección: “No quiero más”

La Presidenta insinuó que no irá a la re reelección: “No quiero más”
“Fui la primera presidenta mujer electa y soy también la primera reelecta. Yo no quiero más”, dijo la primera mandataria al hablar en el Hotel Intercontinental, donde los simpatizantes del Frente para la Victoria fueron a esperar los resultados de la elección de hoy.
La presidenta Cristina Fernández de Kircher pareció esta noche descartar que aspire a una nueva reelección, en 2015, algo que le prohibe la Constitución, cuando habló ante los simpatizantes del Frente para la Victoria en el Hotel Intercontinental, que festejaban su triunfo en las elecciones por un contundente margen. “Fui la primera presidenta mujer electa y soy también la primera reelecta. Yo no quiero más”, dijo la primera mandataria, a pocos segundos de hacer una alusión -no sin un dejo de coquetería cuando agradeció un piropo desde la tribuna- a su edad: “Tengo 58 años... y los tengo”.

La Presidenta completó esta parte de su mensaje con un compromiso militante que, sin embargo, podría ser tomado como una señal distinta: “Cuenten conmigo para seguir profundizando el modelo”

Luego convocó a todos los argentinos a la “unidad nacional” y pidió que “no nos distraigan con enfrentamientos inútiles”.

“Si hay cosas que pueden mejorarse, que nos digan cómo hacerlo, pero tenemos que pasar a un país diferente, donde el que venga construya sobre lo que ya se hizo. Sueño con una Argentina que tenga continuidad y que esa continuidad sea la continuidad de un proyecto de país, de un proyecto de Nación”, aseveró la mandataria.

Cristina comenzó su discurso con una involuntaria o voluntaria alusión al momento político que podría decirse es la más exacta contracara de su situación actual. Al saludar de entrada a su candidato a vice, Amado Boudou, llegaron inmediatamente los cánticos contra su actual vice, Julio Cobos, quien con su voto “no positivo” en el tratamiento de la ley de retenciones móviles a las exportaciones de granos puso a su Gobierno en una crisis enorme, al punto de que se discutió si podría continuar o no. La Presidenta reprimió los silbidos pero para enviar un gesto de desprecio político: “Hoy es una noche importante”.

Cristina continuó, luego, con un “inmenso” agradecimiento a todos los argentinos y, como ubicándose por encima del cabotaje de los demás candidatos, empezó por agradecer los llamados de todos y cada uno de los líderes latinoamericanos. “Dilma”, “Evo”, “Rafael”, comenzaron a desfilar en tono familiar sus colegas y reprimió enfáticamente los silbidos que los militantes dispensaron para los que no serían del palo, como el chileno Sebastián Piñera o “Juan Manuel”, en referencia al colombiano Santos, aunque no logró pronunciar su apellido.

También agradeció el llamado de Mauricio Macri y subió el tenor de su molestia cuando hubo reprobación: “Me van a hacer enojar, no seamos pequeñitos. En la victoria, es cuando más grandes tenemos que ser”.

El principal tramo de su discurso, estuvo, como era previsible, destinado a su difundo marido Néstor, aunque incorporó elementos nuevos al recuerdo más emotivo de su figura. Advirtió que su reivindicación no era la de una viuda, sino la de su compañera de militancia, es decir que pretendió que se tomara su homenaje con un contenido eminentemente político. “Porque él era un cuadro. Uno de los cuadros más importantes que dio la Argentina”, dijo la primera mandataria.

Apoyada en la contundencia de su victoria, Cristina se permitió un balance tardío, pero novedoso de la derrota que sufrieron en las elecciones de 2009, que quedaron asociadas estrictamente a la figura de Néstor: “Si no hubiera sido por él, que se puso al frente, hubiésemos perdido de una manera que no sé hubiéramos podido llegar hasta aquí”.

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