Siguió desde Olivos el debut de los controles en el mercado cambiario; se reunió con Marcó del Pont y Boudou
La presidenta Cristina Kirchner monitoreó ayer desde la residencia de Olivos la jornada cambiaria y se puso al frente, con una firmeza que sorprendió hasta a sus propios allegados, de lo que considera una batalla política a fondo contra el mercado y contra sectores que califica de "especulativos", como bancos, casas de cambio y "cuevas" financieras.
Sobre la noche, los voceros oficiales dieron cuenta de que la Presidenta quedó "muy conforme" con el primer día de funcionamiento de la intervención de la AFIP sobre el mercado cambiario.
Pusieron de relieve que el Banco Central debió vender "sólo 100 millones de dólares" para mantener el dólar a 4,265 pesos. "El BCRA vendió menos que cualquier día de la semana pasada. La perspectiva es que se desarmará la expectativa de una corrección cambiaria abrupta", señaló la fuente oficial.
Si bien se dijo oficialmente que "no se están evaluando nuevas medidas", en el entorno de la Presidenta no descartan replantear la estrategia si no hay resultados. "Hay que ver a quince días. Por ahora preocupa mucho que se hizo crecer el dólar paralelo", dijo a LA NACION en estricta reserva un funcionario que estuvo en Olivos y vio caras largas.
"La próxima etapa, si hace falta, es ir contra los grandes operadores del mercado, algunos bancos que están detrás de las «cuevas», y no contra los minoristas", agregó.
Cristina Kirchner convocó a Olivos al ministro de Economía, Amado Boudou, y a la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, una vez por la mañana y otra por la tarde. En la cartera económica lo confirmaron. En el Central, no, pero admitieron que "estuvieron en contacto permanente".
Por la noche, Boudou volvió a reunirse con la Presidenta en la Casa Rosada, en medio de un fuerte hermetismo.
Por la residencia de Olivos desfilaron el director de la AFIP, Ricardo Echegaray, que fue quien instrumentó el control del origen de los fondos que los demandantes de dólares deben declarar para ser autorizados a comprar.
También estuvieron los secretarios de Finanzas, Hernán Lorenzino; de Legal y Técnica de la Presidencia, Carlos Zannini, y de Inteligencia (ex SIDE), Héctor Icazuriaga, además del vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro. Entre otras cosas, se analizaron los movimientos de los depósitos bancarios.
La Presidenta le ordenó a Boudou que defendiera el plan en público, dijeron las fuentes, y éste denunció un "golpe especulativo" de supuestos "sectores que buscan apretar". Y denunció a LA NACION de "intentar generar nerviosismo (ver aparte).
Por la noche, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, reforzó el concepto al asegurar que la AFIP no busca conocer el destino de los dólares que obtengan los eventuales compradores, sino sólo el origen de los pesos.
El discurso de Economía plantea una supuesta batalla contra la economía en negro y el lavado de dinero. En realidad, se busca frenar la fuga de divisas para que el Banco Central no siga perdiendo reservas.
Las medidas de control fueron respaldadas a pleno por la Presidenta. Algunos en el Gobierno la vieron afilada para librar lo que considera una verdadera batalla política contra los "especuladores" y contra el mercado. Reelecta con el 54% de los votos, considera que tiene espaldas para la radicalización: ningún gobernador ni diputado va a sacar los pies del plato, dicen en el entorno presidencial.
La autoría de las medidas , puertas adentro del Gobierno, se la adjudican a Marcó del Pont, Echegaray y al secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Si bien trascendió que Boudou habría planteado reparos, en el Gobierno lo negaron; argumentaron que fue él quien las defendió en los medios.
Por la noche, había cierta incertidumbre oficial: si bien se pidió no generar alarmas, algunas se encendieron..









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