Luego de que el Tango 01 sufriera una avería en uno de sus motores, la presidenta partió este mediodía en un avión particular que decoló del aeropuerto internacional rumbo a El Calafate. En tanto el Boeing 737 de la flota presidencial, permanece estacionado en la playa de embarque en la terminal aérea de Río Gallegos
La máquina, un jet Ejecutivo Falcon 900 matrícula LVCRI, trasladó a CFK, sus custodios y el secretario privado y si bien no existe confirmación oficial, es posible que mañana al mediodía la presidenta asista, en esta capital, al homenaje que la Cámara de la Industria le realizará a Néstor Krichner en el Mausoleo, donde colocarán una placa recordatoria, a quien, de acuerdo a la propia entidad, “industrializó el país”.
Por su parte, el Tango 01, que sufriera un desperfecto en una de sus turbinas, permanece estacionado en el playón de embarque del aeropuerto local, a la espera de personal especializado o de repuestos para la solución de la avería que sufrió el motor, aunque podemos decir que oficialmente no se ha informado cuál fue la falla ni qué tiempo demandará su arreglo.
El abordaje del avión privado, por parte de la presidenta y sus acompañantes, se hizo cuidando las reservas del caso e intentando ponerse a salvo de los teleobjetivos de los fotógrafos. Ayer, desde Tango 01, colaboradores presidenciales bajaron un televisor LED de 55”, cuadros y otros efectos, que cargaron en sendas camionetas las cuales partieron en dirección a la vivienda particular de Cristina.
Tal como lo informó OPI ayer, pudimos confirmar que la presidenta llegó a Río Gallegos con el objeto de ordenar detalles de la refacción que se encuentra haciendo en su casa de calle Mascarello. Es por este motivo, que anoche, luego de bajar del Boeing 737 que no pudo despegar hacia la villa turística, la mandataria se dirigió a la casa de su hijo en el barrio APAP, cenando y pernoctando en el domicilio de Máximo, precisamente, porque su vivienda está siendo remodelada en su interior.

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