En la reconstrucción de poder que inició la presidenta Cristina Kirchner desde el año pasado, el jefe de la CGT, Hugo Moyano, figuraba ya como uno de los hombres por domesticar para transitar con facilidad el camino a la reelección
Pasadas las elecciones primarias, el Gobierno intentará mantener el esquema de poder que rearmó la Presidenta. Fuentes oficiales confiaron a LA NACION que la intención de la jefa del Estado es quitarle poder de fuego a Moyano para que no le complique lo que queda del mandato y el próximo gobierno, si Cristina confirma el 23 de octubre los resultados de los comicios de agosto pasado.
En forma paralela a la idea de forzar que el líder sindical baje las expectativas, el Gobierno sacó a relucir un proyecto ideado por un sector de La Cámpora para reestructurar las obras sociales sindicales, que le restaría poder a Moyano. Por ahora, en la Casa Rosada confiaron que el plan es sólo una "amenaza", una manera de mantenerlo presionado. No tiene aún el visto bueno de Cristina Kirchner, según contaron desde la Casa Rosada.
Después del rotundo triunfo en las primarias, la jefa del Estado no sólo consiguió el respaldo del líder sindical, sino que cosechó elogios en el mundo empresario, lo que le dio otro impulso para obligar a Moyano a obedecerla. La negociación por la suba del salario mínimo, vital y móvil, hace tres semanas, es el esquema que el Gobierno pretende seguir ante cualquier nueva negociación que surja. Con la promesa de la modificación en los topes de las asignaciones familiares y la suba en la asignación por hijo que anunció la semana pasada, Cristina Kirchner hizo desistir a Moyano de endurecer su postura. El secretario general de la CGT pretendía aumentar un 41 por ciento el haber mínimo. Por reclamo de la Presidenta, cedió y consiguió el 25 por ciento.
Y aunque el Gobierno dejó correr las versiones de un posible alejamiento del sindicalista de la CGT, algunos miembros del gabinete sostienen que preferirían que Moyano continuara. En esa visión, en la que se embandera el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, el líder sindical le garantiza a la Presidenta obediencia ante la crisis financiera internacional que podría impactar la economía argentina a partir del año próximo.
Con los votos en poder de Cristina Kirchner, en el Gobierno no temen represalias del sindicalismo. "El sabe que la Presidenta está muy fuerte ante la opinión pública. Nadie se enfrenta a esa situación", planteó un funcionario de la Casa Rosada.



Comentá la nota