La Presidenta, ¿espectadora de lujo de la carrera electoral?

Por Jorge Rosales

A poco más de un año de las elecciones presidenciales el país ha ingresado tempranamente en la dinámica electoral. De la boca para afuera, Néstor Kirchner pide sacarse las urnas de la cabeza, pero es él quien no puede parar de armar escenarios posibles para conservar el poder.

Por eso ordenó a su hermana Alicia, la ministra de Desarrollo Social, que maneja una suculenta caja de seducción social, el armado de una estructura política en la provincia de Buenos Aires, donde se dará, como ha sido desde la reforma constitucional de 1994, la madre de todas las batallas electorales.

El candidato puede ser pingüino o pingüina, dijo Kirchner. En 2007 fue una revelación de que él no iría por la reelección. Hoy es un tibio guiño a la Presidenta para no transformarla en un pato rengo (lame duck) a un año y medio de que concluya su mandato. Sin embargo, las acciones tienen más fuerza que las palabras y ese gesto no alcanza para ser leído como una definición de que la Presidenta está en carrera. Todo parece indicar hoy que quien será el candidato para pelear la permanencia "del proyecto" es Kirchner, que es Néstor.

Macri, que es Mauricio, es la otra cara de la semana. La confirmación de su procesamiento y la fuga hacia delante que propuso cuando lanzó a su bloque de legisladores a pedir su juicio político lo han ubicado nuevamente en el centro de la escena nacional. Macri es el candidato probable del peronismo federal-disidente, quizá el único que tenga ese conglomerado no kirchnerista para disputarle el poder a Kirchner con posibilidades reales de ganar.

Con Macri como candidato presidencial, el verdadero tractor de los votos de ese sector será Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires. Donde no hay que dejar de mirar es hacia Santa Fe. De allí también deberían provenir los votos necesarios para que ese sector pueda tener alguna chance y Reutemann será una pieza clave. Si no es candidato presidencial, como ha hecho saber, ¿será vice de Macri? Tal vez.

Es en la provincia de Buenos Aires donde Kirchner necesita construir poder. ¿Y Scioli? Será un aliado fiel de Kirchner y disputará la reelección de la gobernación, pero necesitará de la caja feliz de Alicia para poder contener la fuga de votos hacia el peronismo disidente o hacia la oferta del panradicalismo con Alfonsín o Cobos a la cabeza. No habría que descartar que Kirchner piense en él para la Capital Federal.

Alfonsín sigue caminando el país y su estrella continúa brillando. Todas las encuestas lo ubican al tope y se ha transformado, por lejos, en el único radical capaz de movilizar al adormecido partido de Alem. Cobos tendrá que definirse rápidamente porque su cargo de vicepresidente de la Nación ?hasta hace un año lo ayudaba y mucho- hoy se transforma en un corsé que carga de contradicciones a su figura.

Kirchner, Macri, Alfonsín y Cobos. Nombres que habrá que seguir con atención en los próximos días porque cada paso que den marcará la agenda política y condicionará el accionar de sus partidos.

Comentá la nota