n su posición respecto de los hechos relacionados con la designación de Pablo Martín Mercado como secretario del CAM, Luis Iriarte ha planteado (LA GACETA, 11/05/2010) que el origen del problema es la integración del órgano asesor
Esta ley no sólo no es inconstitucional sino que estuvo avalada por todos los bloques de la Legislatura -excepto el Partido Laborista- al momento de su sanción. A lo que hay que agregar que no existen en la historia de Tucumán antecedentes en esta materia. La posición esgrimida, por tanto, resulta inaceptable: decir que los legisladores precisamos licencia para integrar un ente de la naturaleza del CAM equivale a pedir, por ejemplo, que por integrar una comisión investigadora de la Legislatura también debamos pedir licencia o renunciar: un absurdo. No es así. La calidad de legislador califica por ley para integrar el órgano asesor.
No existen peores críticos que los conversos. Siempre las peores críticas vienen de quienes pertenecieron a la política y que ahora, desde una poltrona académica, pretenden denostar lo que en su momento defendieron. No es cierto que la integración del CAM sea defectuosa por la presencia legislativa. Al contrario, el mejor aval es el voto popular a través del cual accedieron a este estamento.
Existen infinidad de ejemplos en el derecho comparado nacional donde encontramos legisladores como integrantes de los Consejos de las Magistraturas: el de Buenos Aires (cuatro legisladores); Capital Federal (tres); y Córdoba (uno). Y en este último caso, como en el de Entre Ríos, el ente está en la órbita del Ejecutivo. En Tucumán, en cambio, es un órgano extra-poder.
Por otra parte, suponer que por ser legislador se comunicarán "solapadamente" a los "amigos" los temas de los exámenes resulta temerario. Para que la sociedad no se confunda, el CAM no toma las pruenas, no las clasifica y no conoce qué consignas se plantearán a los concursantes. A estos temas sólo los conocen el tribunal evaluador, constituido por un académico, un abogado y un magistrado.
Las instituciones deben ser preservardas y no denostadas, para no caer en posiciones anarquistas.
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