Como una suerte de corolario vinculado a la serie de notas evocativas que hemos venido produciendo, nos preguntamos si no sería correcto plantearnos la posibilidad de incluir en el organigrama municipal una suerte de dirección de Patrimonio Histórico, conformada sobre la base de la actual comisión, conformada y creada por ordenanza
En nuestra ciudad contamos con una comisión ad hoc encargada de apoyar, desde la perspectiva profesional y cultural -integran el ente ingenieros, arquitectos y hasta hombres de la cultura-, pero por su propia esencia ese órgano no posee más que una función de asesoría.
Por ende, y como una suerte de corolario vinculado a la serie de notas evocativas que hemos venido produciendo, nos preguntamos si no sería correcto plantearnos la posibilidad de incluir en el organigrama municipal una suerte de dirección de Patrimonio Histórico, conformada sobre la base de la actual comisión, conformada y creada por ordenanza.
El tiempo, como el frío, nos "come" por los pies. ¿Qué base, qué sustento, le damos a nuestra identidad si insistimos en desentendernos de nuestro pasado, tanto de los testimonios intangibles, como de los elementos materiales?
Estas cuestiones, en distintos países del mundo, no son tomadas livianamente; todo lo contrario. Hay pueblos de Francia, por ejemplo, en los cuales está rigurosamente prohibida la remodelación de cualquier fachada, y sólo se aceptan restauraciones aprobadas y fiscalizadas por especialistas, independientemente de que se trate de propiedades privadas.
Pero en Rojas, en particular, y tal vez en nuestro país, en general, vemos, desolados, como casi diariamente aquellas muestras de la arquitectura e ingeniería del pasado se van destruyendo de a poco, merced tanto al paso del tiempo, propiamente, como de remodelaciones y/o refacciones fruto de la necesidad.
Veremos ahora algunos casos paradigmáticos, en uno y otro sentido.
EL POLÍGONO
El edificio del Polígono de Tiro General Alvear es uno de los edificios de nuestra ciudad que merece ser declarado Patrimonio Cultural e Histórico de Rojas, gestión esta que la actual Comisión Directiva se encuentra desarrollando desde hace largo tiempo ante el Honorable Concejo Deliberante y ante el Departamento Ejecutivo Municipal, aunque sin obtener por ahora el resultado esperado.
Por tratarse de uno de los primeros edificios levantados en nuestro medio, en el marco de un contexto histórico y política específico, consideramos de nuestra parte que sería oportuno que las autoridades se expidiesen al respecto, dado que el Polígono General Alvear, trascendiendo la propia relevancia institucional que posee, merece ser preservado por su intrínseco valor histórico, cultural y afectivo.
El edificio -imponente, realmente- que se ha preservado a través de los años, se levanta en Avenida Larrea y Gral. Alvear y desde el centro de la ciudad se lo puede observar, como para recordarnos que sus paredes encierran una historia que nuestros descendientes deben conocer a pesar de los revisionismos y de las cuestiones que llevaron a su construcción, que se remontan a una probable guerra con Chile:
"En nuestra patria chica no pasó desapercibido el tema y sus vecinos más caracterizados constituyeron una Comisión Pro Patria, para secundar en el Partido la iniciativa arrojada desde la Capital Federal de abrir una gran colecta popular con destino a la adquisición de buques para la Armada y otros elementos bélicos . Esta Comisión, fue integrada el 13 de mayo de 1898 y presidida por don Ramón Eizaga, fueron presidentes honorarios de la misma don Angel T de Alvear y Juan Hughes. El fin de esta Comisión Pro Patria a instancias de Alvear fue la de instalar una sociedad de tiro, que tomara a su cargo la construcción de un stand, donde los ciudadanos argentinos y los extranjeros pudieran hacer el necesario aprendizaje con el arma de guerra".
"El 28 de octubre de 1898, pasados solamente cinco meses de la integración de la Comisión Pro Patria, el edificio del polígono, que hasta el día de la fecha se conserva, surgía imponente ante la vista de toda la ciudadanía, es el mismo edificio que se encuentra hoy a la espera de ser declarado Patrimonio Cultural e Histórico de Rojas. El edificio fue fundado el 25 de mayo de 1899. El conflicto quedó solucionado por la vía de la diplomacia y a Rojas le quedó el edificio y el predio del Parque que es parte de la Institución que hoy nos ocupa".
El edificio del Polígono responde a un plano confeccionado por un militar de aquellos años, que hizo un diseño que fue entregado a todos los distritos que se convocaron para “armar” de alguna forma un espacio en defensa de la patria y para que los ciudadanos de esos distritos del interior gocen de un espacio donde hacer la práctica del tiro para estar preparados ante cualquier acción bélica que pudiere convocarlos.
Seguido al edificio del Polígono de Tiro, se levantó la vivienda para el casero, del mismo estilo, pero menos impactante su fachada de ladrillos a la vista.
En la parte trasera del edificio se encuentran todas las instalaciones para la práctica del tiro deportivo y en el momento de su fundación también incluía dos montañas, que fueron erradicadas para darle espacio a la construcción destinada a la práctica de la equitación.
Con el paso de los años se anexaron algunas construcciones como el salón de fiestas, que tiene capacidad para 150 personas, y anexos como cocina, parrilla y sanitarios. También fue construido el pabellón, donde se practicaba básquet..
En lo que se podría mencionar como altillo se encuentra un Museo Histórico donde se recrean, a través de fotografías y elementos varios, los 112 años de trayectoria de la Institución.
También son parte del museo dos cañones de desguace del Ejército de los Andes y de un tercer cañón de fabricación argentina recientemente recuperado y que fuera conseguido a través de una gestión que realizara el ex intendente municipal Norberto Aloé.
También se guarda en el Museo una caja que fue encontraba empotrada tras la placa que recuerda a don Julio Olivencia que se erige en un pedestal levantado en pleno predio del Parque, la que conservaba en su interior un pergamino donde se puede observar el acta del acto que se llevó a cabo cuando aquella fue colocada, con la firma de todos los participantes del evento, todos ciudadanos que en aquel momento residían en este distrito.
Además se exhiben trajes que se utilizaban para la práctica del tiro, anteojos y armas de colección.
LA ESCUELA 1
El proyecto de ley del diputado provincial Norberto Aloé -expediente D-1404/10-11- a través del cual se proponía declarar como Patrimonio Cultural Provincial al edificio que alberga a la Escuela Nro. 1 Domingo Faustino Sarmiento de nuestra ciudad, recibió despacho favorable de la comisión de Asuntos Culturales de la Cámara baja bonaerense y, tras ser tratado sobre tablas, fue aprobado, con media sanción.
De esta forma, el histórico edificio, en el que se educaron generaciones de rojenses, y, entre otros, el escritor local Ernesto Sábato, pasó oficialmente a formar parte del patrimonio tangible del territorio bonaerense: es decir, un caso paradigmático que demuestra que sí es posible preservar materialmente los testimonios de nuestro pasado histórico.
Esta iniciativa, además, colma los anhelos de esa comunidad educativa, que desde hace tiempo, y a instancias de un proyecto presentado en 2007, a través de la banca pública del concejo deliberante local, por los alumnos de esa escuela, bregó largamente por lograr ese encuadramiento que, además de su preservación, promoverá su restauración.
El proyecto de ley elevado por el diputado Aloé consta de dos artículos, incluyendo el de forma: en el artículo primero, el esencial, "declárase Patrimonio Cultural Provincial a la Escuela Nro. 1 Domingo Faustino Sarmiento, de la ciudad de Rojas, provincia de Buenos Aires".
En los fundamentos, el legislador sostiene que "el presente proyecto de ley se basa en el profundo deseo de la población en general, de alumnos, ex alumnos, docentes, ex docentes y autoridades a efectos de conservar un patrimonio cultural histórico".
Y agrega que el establecimiento educativo de referencia "es un edificio inaugurado en 1914 para albergar una escuela creada en 1862, con 90 años de antigüedad, surgida de un proyecto provincial que propuso la construcción de edificios escolares que fueran a la vez una muestra de tendencias arquitectónicas y estructuras hechas en materiales y diseños de la época".
Aloé además argumenta que es fundamental contar con el encuadramiento que propone en su proyecto de ley, toda vez que "a la fecha el natural deterioro por el paso del tiempo y el cambio de necesidades que plantea la evolución escolar, obliga a realizar arreglos que mantengan no sólo el estilo sino la pureza de los materiales, lo cual resulta en una erogación imposible de realizar por parte de esa comunidad escolar".
En la misma línea, advierte que "se considera además que su restauración debe ser efectuada mediante un trabajo orientado, controlado por expertos y bajo la cuidados mirada del Estado para preservar esta muestra cultural tan imponente".
Y concluye que "este edificio no es solamente un conjunto de materiales sino que constituye un símbolo a través del tiempo, porque por esta escuela transitaron personalidades muy importantes que nos representan en la Argentina y el mundo", por lo cual su preservación y restauración obrará además de manera tal que "toda la población de Rojas se reponsabilice en cuidar su patrimonio cultural, para que las futuras generaciones posean un referente válido del pasado, dado que esta escuela está edificada sobre restos de otras culturas, originarias e inmigrantes".
OTROS LUGARES
En la planta urbana de Rojas, lo hemos apuntado, quedan cada vez menos edificios históricos intactos. Algunos, como los edificios de la Sociedad Española y de la Sociedad Italiana, tras sufridos avatares, aparecen hoy muy bien preservados -aunque mostrando algunas huellas de refacciones que atentaron indefectiblemente contra su estructura original-; otros, como lo que fue el hermosísimo teatro de la Sociedad Francesa, hoy Cine Francés, preservan muy poco de su formato original.
El Centro Español. Todos lo conocemos como el Centro Español, pero en realidad es la Sociedad Española de Socorros Mutuos, fundada en el año 1881, por un grupo de españoles.
Precisamente el 8 de diciembre del mencionado año quedó fundada en nuestra ciudad, y debidamente adherida a la Sociedad madre que funcionaba en Capital y que oficiaba como una especie de obra social o mutual, cuyo objetivo era ayudar a los inmigrantes en momentos de enfermedad, desgracia y muchas veces de simple e imperiosa necesidad económica.
Cumplimentando los objetivos impuestos por la Sociedad de Socorros Mutuos, es que cada una de estas sociedades tenían como objetivo primordial levantar una sede que los albergara, contando con buen gusto para que puedan desarrollar allí sus actividades sociales, que les permitiera aportar para los compatriotas que menos tenían.
En el año 1901, siendo presidente de la Sociedad Española de Socorros Mutuos el Padre Pedro Silván, se adquiere un terreno de 34,64 mts. por 34,64 mts.
Y se inicia allí una construcción, que seguía los planos confeccionados por el arquitecto Toñeri, que puso especial buen gusto y recomendó el uso de los mejores materiales para preservar el histórico edificio, que hasta el día de hoy se erige guardando prácticamente todos los detalles de su construcción original, incluso las aberturas interiores.
En el año 1904 la Sociedad adquiere otro solar, contiguo al que se estaba levantando la sede, justo la esquina de Avenida 25 de Mayo y la ex Julio A. Rocca, hoy Pueblos Originarios.
Para levantar el edificio aportaron sus propios socios, que adquirían acciones de un valor de 10 pesos moneda nacional. Entre los adquirentes figuran los nombres de las familias españolas que echaron raíces en este distrito entre ellos González Falcón, Miguel, Miranda, Oltra, Rufat, García, Vargas, Capllonh, Yánez, Arechaga, Alcobé, Marquez, Oger, Rodríguez.
El edificio quedó construido originariamente con una secretaría, un salón muy amplio y sanitarios para damas y caballeros.
Luego se fueron agregando dependencias, tales como una sala para juegos, parrilla, y poco a poco se fue convirtiendo en ese imponente edificio, con una amplia terraza, muy común en las edificaciones de esa época.
El edificio, en el año 1925, ya se encontraba terminado, pero a la estructura original se le habían agregado salas de juego y billares, como así también se instala todo lo necesario para que funcione un servicio de gastronomía, y en 1932 toma el nombre de Centro Español, precisamente el 16 de mayo.
Desde ese momento se integra la Comisión Directiva del Centro Español que alquila las instalaciones. Y se comienza a explotar mediante la concesión para el servicio de gastronomía.
El amplio salón de piso de pinotea toma el nombre de Salón Rojo, porque sus paredes estaban pintadas de color rojo, color que también tenían sus pesados cortinados que contrastaba con los apliques y arañas para darle iluminación que eran y son de bronce. Allí se realizaban las clásicas tertulias, que albergaban a la juventud de la ciudad, que tenia como punto de recreación ese espacio.
Pero muchas fueron las actividades que se concentraron en el amplio salón, que contaba, incluso, con un escenario. Actividades de las que en un principio solo disfrutaban los socios, de la sociedad española o el Centro Español (llegaron a superar los 400 socios). Pero con el correr de los años y si la actividad lo requería se permitía el acceso de vecinos que no tenían la condición de socios.
El Teatro Italia. La Sociedad Italiana se esforzó para crear uno de los edificios más hermosos de la ciudad. Empero, no resistió incólume el paso del tiempo y lo que se aprecia hoy es una estructura que ha sufrido varias modificaciones. Igualmente, los esfuerzos de la actual comisión en pos de su preservación no han sido vanos y casi que podríamos decir que el maravilloso Italia vive una segunda juventud.
La Sociedad Francesa. Este es un caso paradigmático pero desde el punto de vista negativo: poco queda hoy de la original estructura de lo que fue una maravillosa sala teatral -muy similar en concepto a la del Italia- refaccionada para albergar cine, en el mejor de los casos, como en la actualidad, y un sinnúmero de boliches bailables que afectaron de manera dramática su estructura interior.
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