El intendente de Morón Lucas Ghi estuvo presente el domingo 22 de agosto en la ceremonia que se llevó a cabo en el Parque de la Memoria -Costanera Norte- en la cual fueron arrojadas al Río de la Plata las cenizas de Floreal Avellaneda.
Tras la desaparición de su hijo, que en ese entonces tenía tan solo 15 años, supo sobreponerse al dolor y sostener durante más de treinta años una lucha ejemplar por el juicio y castigo de todos los culpables.
El 12 de agosto de 2009, solamente un año atrás, fueron condenados por el crimen de su hijo los generales Santiago Omar Riveros y Fernando Verplaetsen y otros represores. Su testimonio en el juicio oral quedará como una de las denuncias más contundentes sobre la perversión de la dictadura y de su papel fundacional de un modelo neoliberal capitalista contra el que luchó con todas sus fuerzas y de todos los modos posibles.
En 2005 fue incorporado a la dirección nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre a la que aportó su entusiasmo invencible, su humor de luchador incansable y su inteligencia política que le permitía pensar su tragedia familiar como un episodio más del genocidio, como dijera en las palabras finales de su testimonio/alegato ante el tribunal oral que juzgó a los asesinos del Negrito.

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