Sr. Director: Una de las teorías de Nietzsche ha sido la del "Eterno retorno de lo idéntico", resumiendo: "Todo lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño de tu vida vuelves a pasarlo con la misma secuencia y en el mismo orden". La respuesta a esta teoría es terrible, cualquiera diría que esa conclusión sólo llevaría a la locura y haría de la vida un "peso insoportable"
No obstante, en el PJ local la teoría de Nietzsche calza con una dramática precisión. Decía Néstor Kirchner: "Las elecciones van y vienen, las candidaturas se eligen en los tiempos que corresponden, pero es fundamental construir un proyecto estratégico". Los dirigentes no somos eternos, sabemos que tenemos un tiempo histórico que cumplir, y después, acompañar". De repente analizo el escenario local y me cuesta encontrar alguien que acompañe, y entonces se me vienen a la mente aquellos discursos donde la gran mayoría de dirigentes peronistas locales se rasgaban las vestiduras proclamando la necesidad de renovar la política con la participación de la juventud, pero bastó que empiecen a conformaran las listas para que aparezcan en escena los mismos actores desde 1983 a la fecha y no precisamente acompañando, sino ocupando los principales lugares de las listas del Peronismo. "El futuro es de los jóvenes" dijeron durante años, pero ese futuro nunca se convirtió en presente, estos dirigentes conocidos por todos se convirtieron en defensores del transfuguismo y la fosilización y plantean que está bien que los jóvenes ocuparan espacios, pero NO ahora. Esta Dirigencia ha perdido el rumbo, ha perdido la brújula, cuando uno mira los últimos años, y ve que no se ha mantenido, la esencia, la mística del peronismo. No han abierto una sola unidad básica, y además son los mismos que cierran todos los canales de diálogo con la militancia; llegamos a la conclusión que sólo nos quedan heridas y más heridas que ya nadie quiere cerrar. Pero eso no es todo. Lo más triste de la dirigencia es que no está detrás de un programa, no se articula alrededor de ideas, se articula alrededor del fracaso, se articula alrededor de la falta de imaginación. Entonces, gracias a la ausencia de propuestas, de estrategias y de planificación nos vemos inmersos en una anarquía total, donde todos quieren ser primeros, o en realidad segundos, y entonces es ahí cuando acudimos a salvadores aquellos que hacen de su ausencia su militancia con un equipo de fantasmas (aparecen y desaparecen), que alguna vez fueron sus detractores también, y que la militancia conoce muy bien porque desde 1983 vienen cobrando a expensas del PJ, siguiendo a su vieja escuela de no hacer autocrítica, esconderse, no caminar la calle, no dar la cara. Así de esta forma emprenderán otro proceso electoral, contando sólo en su haber con reiterados operativos retornos frustrados y encuestas dibujadas, hechos que no alcanzan para llegar a la gente, para seducirla para alcanzar nuestro caudal histórico de votantes, y más aún para cicatrizar las viejas heridas. No existe la verdadera renovación política si no hay un conjunto de dirigentes que piensen, en un sentido más ideológico, más intelectual, más teórico y más militante, las líneas de esa renovación. Aquellos peronistas que creíamos y luchamos por un cambio dentro del justicialismo que nos posibilite la recuperación y el posicionamiento efectivo en Río Tercero, para convertirnos definitivamente en alternativa a otras fuerzas políticas, tendremos que seguir esperando

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