Fue la oradora exclusiva ya que el gobernador y el intendente no dieron sus discursos. Pese al mal tiempo, unas 30 mil personas participaron de los festejos en el Monumento.
Es que no fue un acto más. Coincidió con la semana de definición de las candidaturas presidenciales, en tiempo de descuento para que la primera mandataria decida su reelección, y el reciente lanzamiento del gobernador Hermes Binner para dar pelea por el Sillón de Rivadavia. Además, el palco reunió a las dos personas que pugnarán por la Casa Gris: Antonio Bonfatti y Agustín Rossi. Varias coincidencias que llevaron al personal de protocolo presidencial a marcar presencia en la organización de la ceremonia, generalmente en manos del municipio y la provincia.
Desde antes del mediodía columnas de militantes con banderas de agrupaciones kirchneristas como La Cámpora, Martín Fierro, La Jauretche o el Frente Transversal San Martín ocuparon los espacios frente al palco, al pie del Monumento a la Bandera. Sobre los laterales quedaron las enseñas de los sindicatos, Camioneros y Dragado y Balizamiento, entre las más visibles.
El despliegue mereció la reprobación del gobernador y el intendente, que lo cuestionaron por considerar que se pretendió "utilizar la celebración" o "parcializar el acto".
El discurso. Las quejas se escucharon antes de la ceremonia. A la hora de las palabras, la jefa del Estado fue la única oradora y, a diferencia de otros actos, Binner y Lifschitz la escoltaron en un silencio que dio lugar a distintas versiones: desde que sus alocuciones fueron eliminadas por sugerencia de Presidencia hasta que los mismos mandatarios eligieron no hablar para evitar tensiones o ahorrarse el abucheo.
Más tarde, Bonfatti explicó que Binner no dio su discurso porque "el marco no era el adecuado". Y se quejó: "Me insultaron cuando subí al palco".
Lifschitz advirtió que "la movilización no fue espontánea" e indicó que "por la mañana avisaron que sólo hablarían la presidenta y el gobernador, que creo que decidió no hacerlo a último momento".
Lo cierto es que durante casi 30 minutos Fernández de Kirchner fue la oradora exclusiva. Primero se anunció la inversión de 30 millones de pesos para remodelar el acceso a la ciudad por la ruta 34 y después la firma de un decreto para que en todas las oficinas públicas y las empresas de servicios se exhiba la bandera durante todos los días del año.
El discurso posterior tuvo tres ejes: una revisión de la historia argentina, el repaso de los logros de su gestión y un pedido para "saldar viejas diferencias", lo cual, aclaró, "no significa renunciar al rumbo que ha tomado el país sino reafirmarlo".
Voces muy jóvenes la interrumpieron unas tres veces. "Para Cristina, la reelección", cantaron los mismos "chicos" que la presidenta pareció escoger como interlocutores cuando, al principio de su discurso, les pidió: "Dale, vamos a enrollar la banderita, pero nunca a bajarla".
Instantáneas. Ese mismo espíritu se extendió minutos después, cuando el desfile de la bandera de Alta en el Cielo, cargada por familias enteras, personal de la Cruz Roja, cooperativas de trabajadores y representantes de pueblos originarios, colectividades de inmigrantes y agrupaciones ecologistas, facilitó el acceso del público al palco oficial y desató una catarata de muestras de afecto, pedidos de fotos y entrega de cartitas, flores y banderas a la presidenta.
En medio de una llovizna que no sólo amenazaba sino que ya mojaba bastante, el acto fue llegando a su fin.
Sobre las 14, Fernández de Kirchner; su jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; los ministros del Interior, Florencio Randazzo, de Economía, Amado Boudou, de Defensa, Arturo Puricelli, de Seguridad, Nilda Garré, de Educación, Antonio Sileoni, y el canciller Héctor Timerman, entre otros funcionarios y legisladores nacionales, dejaron el palco.
Los funcionarios municipales y provinciales, en cambio, resistieron el paso de las unidades de la Junta de Defensa Civil, encargadas de cerrar la ceremonia. Y gran parte del público se acomodó bajo el Propileo del Monumento, mate en mano y con espíritu de seguir festejando.
Tuvieron su oportunidad: sobre las 16 comenzó el recital "Los símbolos de nuestra nación. La bandera", otra versión del tradicional homenaje.










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