Las autoridades presentaron al grupo que ayudará a los operarios a salir a la superficie
COPIAPO, Chile.- La tantas veces postergada salida de los 33 mineros está más cerca que nunca. Ayer fue un día de luces y de señales concretas en un campamento Esperanza cada vez más copado y ansioso por el retorno de los trabajadores a la superficie.
Junto con la llegada por partes de la gigantesca grúa que izará a los mineros y de tres nuevas cápsulas Fénix fabricadas por el astillero estatal, recibidas entre vítores y aplausos, las autoridades presentaron ayer por la mañana a los 16 expertos que conforman el equipo preliminar que participará del rescate final, previsto, en el plano menos optimista, para mediados de la próxima semana.
La fecha exacta se conocería recién pasado mañana cuando los ingenieros que trabajan en el plan B determinen si deben encamisar el ducto por el que saldrán los mineros. En ese caso, la operación de rescate durará unos cuatro días más. Pero si deciden mantener el ducto a roca viva, el operativo empezaría el domingo.
De los rescatistas, ocho pertenecen a la división El Teniente de Rancagua -la mina subterránea más grande del mundo-; otros tres integran la división de Codelco Andina, y otros dos cumplen tareas en la mina Carola de la región de Atacama. Los restantes tres son enfermeros de la armada chilena, con amplia experiencia en rescates desde lugares confinados. La mayor parte son también bomberos y andinistas.
Sólo seis de ellos serán los escogidos para trabajar en la operación que pretende, en un plazo estimado de 36 horas, sacar a los operarios de su desgraciado encierro. Cuatro estarán en la superficie y dos bajarán hasta el fondo de la mina. Trabajarán y descansarán en turnos de doce horas.
El protocolo es el siguiente: primero descenderá en la cápsula de rescate Fénix un rescatista minero, que verificará el estado del ducto y reportará cualquier problema. Al llegar al fondo, asegurará al primero de los mineros y supervisará su subida.
El orden de salida será por grupos. Primero, los hábiles, después los débiles y, finalmente, los fuertes. Se presume que los líderes que se han destacado a 700 metros de profundidad integrarían este último grupo.
La decisión sólo se tomará mediante una encuesta a los propios mineros horas antes del Día D, como llaman en el gobierno a la jornada del rescate.
A continuación, y después de que el primer minero sea examinado por los médicos, se verificará el estado de la jaula, se volverá a probar, y bajará en ella el enfermero de la armada. Finalmente, se iniciará la salida, uno por uno, de los 32 mineros restantes, de no mediar contratiempos, a un ritmo de uno por hora.
Los mineros serán revisados en un triage médico, compuesto por un primer container de emergencias y un hospital de campaña. Luego, serán trasladados en helicóptero al hospital regional de Copiapó.
Salvo los marinos, los otros 13 rescatistas competirán por los tres cupos restantes. Uno de ellos será el primero en bajar hasta las húmedas entrañas del yacimiento. Sólo serán notificados en un lapso de 24 a 48 horas antes del rescate.
El líder de los rescatistas es el ingeniero Ovidio Rodríguez, de 59 años, con 32 años de experiencia en minas y rescates en El Teniente. "Sin duda, es una de las tareas más difíciles. No obstante nosotros estamos preparados para cualquier emergencia que tengamos en la minería y en especial en esta misión tan relevante que nos han encomendado", dijo Rodríguez.
Ayer también se mostraron los lentes, con un cobertor gris y otro negro, que protegerán a los mineros de eventuales daños oculares tras su prolongada exposición a una luminosidad diez veces menor que la existente en la superficie.
La alternativa de rescate más concreta sigue siendo el plan B -la perforadora T-130-, que ayer alcanzó 526 metros de profundidad del total de 622 que requiere para llegar a la galería cercana al lugar en el cual se encuentran los mineros.
Según los familiares y las autoridades, los 33 hombres se encuentran ansiosos y expectantes, a la espera de su inminente salida.
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