“En el país no se prepara a jóvenes para su ingreso al mercado laboral”

La educación media está pensada para que menos del 15% lleguen a obtener un título.
La mayor parte del sistema educativo está organizado para que los estudiantes alcancen un título universitario. Sin embargo, muy pocos llegan a esa meta, mientras que la mayoría es forzada a ingresar al mercado de trabajo con una muy precaria preparación. Los países desarrollados, en cambio, incluyen en la escuela secundaria, modalidades educativas, que preparan a los estudiantes para el ingreso directo a un puesto de trabajo. Los casos más exitosos son los que incorporan en la currícula de la secundaria una intensa preparación dentro de las empresas.

Una característica distintiva de los sistemas educativos en los países avanzados, es la fuerte presencia de las orientaciones vocacionales dentro de la educación secundaria. Los casos más exitosos son lo que contemplan esquemas “duales”, es decir, donde toda o parte de la formación específica es impartida en ámbitos productivos, por personal de la empresa formado y con experiencia directa.

En Argentina, sólo el 41% de los jóvenes menores de 25 participa en el mercado laboral de los cuales el 20% está desempleado. Más allá de las responsabilidades que tienen otros factores, como las reglas laborales que discriminan al empleo juvenil, un factor de fundamental importancia es que la educación secundaria en Argentina está organizada para que los jóvenes continúen estudios universitarios, pero no para su ingreso al mercado laboral. Prueba de ello es que son marginales las ofertas con orientación vocacional y casi nulas, las que ofrecen la posibilidad de alternar formación general en la escuela con formación específica en las empresas. Es decir, la educación media está pensada para menos del 15% de los jóvenes, que son los que llegan a obtener un título universitario. El resto, la gran mayoría, carga con la frustración de no alcanzar esta meta y con el enorme desafío de conseguir un empleo sin formación para el trabajo.

Esta realidad no va a cambiar aportando equipamiento y docentes para recuperar el modelo de las antiguas escuelas técnicas. Intentar simular un ámbito productivo dentro de la escuela es un camino que termina en dilapidación de recursos y nuevas frustraciones. El mejor ámbito para formar laboralmente a un joven son las empresas. Por eso, el eje central para transformar la educación secundaria es establecer una profunda y fluida articulación de las escuelas con el sistema productivo. El desafío es generar condiciones para que los contenidos generales se den en la escuela y los contenidos vocacionales en las empresas, alternando con prácticas periódicas en los lugares de trabajo.

Para que esto sea posible, no sólo hay que reformular el sistema educativo. También es imprescindible incentivar a las empresas. El primer paso es ofrecer seguridad jurídica e incentivos económicos.

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