Es por la suba de aranceles de hasta el 12%, frente al 7% que ofrecen las empresas de medicina. La atención ayer en Mendoza fue normal.
Es que, de endurecerse la negociación, las prestaciones pueden verse afectadas. Sobre todo luego de la incertidumbre que generó entre los titulares de coberturas de salud privadas las declaraciones de Adecra (Asociación de Clínicas, Sanatorios y hospitales privados de la República Argentina), en las que dejaba librado a criterio de cada efector la decisión de "cobrar copagos o cortar los servicios a las empresas".
Ayer, tanto los directivos de prepagas consultados como los prestadores consideraban normal la situación en la provincia. "No hemos tenido ningún problema. A ningún cliente se le ha querido cobrar y hasta el momento las clínicas no nos han notificado de una decisión que modifique las prestaciones habituales", señaló Santiago Martos, gerente comercial de Medifé.
A la espera del visto bueno de la Secretaría de Comercio Interior para avanzar en una suba de cuotas de hasta el 15% (se les concedió un 7%), la firma de origen mendocino, junto a Omint, Swiss Medical, Medicus y Galeno, aparece en el ojo de la tormenta desatada por la Asociación, que recibió una negativa a la pretensión de subir los aranceles hasta 12%. Si bien desde las empresas le bajan el tono al asegurar que la negociación sigue en pie, por ahora la única que queda afuera de la contienda es Osde, que se comprometió a un aumento mayor, pero indeterminado.
Excepciones y argumentos
Los prestadores advirtieron que "no se van a ver afectados" los pacientes que requieran urgencias (consultas, cirugías, maternidades) ni bajo tratamientos crónicos (diálisis, oncología).
En Mendoza, el panorama del lunes era tranquilo. Desde el área administrativa de la Clínica de Cuyo, señalaron que "no tenemos ninguna novedad al respecto. Seguimos atendiendo a los afiliados de las prepagas normalmente".
Frente al resto de los casos (no asignación de turnos a los afiliados, etc), hay coincidencias sobre la metodología por parte de las empresas: si el afiliado prioriza hacerse atender en un establecimiento aún con un coseguro o un cobro extra no autorizado, deberá pedir el comprobante para que su prepaga le reintegre el monto.
"Hoy hubo consultas pero ningún reclamo concreto. No obstante, obviamente si se cobra por la atención habrá reintegros. Hay una negociación en marcha, pero mientras tanto los clientes no deben asumir el costo de la situación", advirtieron en la oficina local de Swiss Medical, a tono con los dichos del presidente de la firma a nivel nacional, Claudio Belocopitt, quien había admitido esa alternativa, así como también la derivación a clínicas propias, una opción dificultosa en algunas provincias como Mendoza, donde predominan efectores contratados.
Contexto complicado
Para las empresas, el contexto representa otro argumento para insistir ante Comercio y la Superintendencia de Servicios de Salud con su pedido de otro ajuste en las cuotas. Porque, como lo explicó Cecilia Gilabert, vocero de Omint, "se está pidiendo en forma intransigente un 12%. Y en la práctica es muy complejo para una empresa que obtuvo sólo el 7% dar un incremento superior a sus prestadores si se quiere mantener la calidad".
En los últimos días, Omint apuró una capacitación especialmente a sus áreas de atención al cliente para que recepcionen planteos sobre irregularidades en la atención.
Además, desde los centros telefónicos se les recuerda que basta con la presentación del comprobante respectivo para gestionar el recupero del pago realizado.

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