La incertidumbre que genera el escenario económico ha frenado abruptamente las ventas. Los comercios locales miran con preocupación la situación. La caída ronda el 10% y se agrava según el rubro.
Ventas en caída libre
El promedio general que se relevó a nivel nacional marcó un 6,8% menos de ventas en junio que en el mismo mes de 2011, pero la situación se agrava en el caso de las inmobiliarias (-33%); de la venta de neumáticos (-11%); Calzado (-8,4%), Ropa deportiva (-8,3%) e Indumentaria (-8,3%). La entidad que agrupa a los comerciantes también advirtió que junio fue el cuarto mes consecutivo en que se produce un descenso de las ventas, lo que alarma a los pequeños comerciantes.
En Concepción del Uruguay, la situación es similar y aun peor en algunos casos, con comerciantes que decidieron “bajar la persiana” antes que sostener los elevados costos de alquiler con un bajo nivel de ventas. Así lo confiesa Juan Carlos, hasta hace poco propietario de un local de indumentaria unisex ubicado en plena calle 9 de Julio cerca del centro, que eligió cerrar tras varios meses de padecer caídas sostenidas en las ventas. “No daba para más; era imposible sostener el local con los costos que subían y las ventas que bajaban”, admitió a El Día.
Comerciantes preocupados
En el plano local, la situación es compartida por diversos actores que se mostraron preocupados ante la consulta de El Día. Alejandro Pérez, titular del Corralón La Clarita, admitió que la caída en las ventas en el rubro de la construcción “se ha notado bastante en estos últimos meses” y “la merma de las ventas ha sido del orden de entre el 15 y el 20%”. En cuanto a las razones de esta situación, el empresario uruguayense atribuyó la situación a “la incertidumbre que hay respecto a la economía” y en el caso puntual de la construcción al “freno en la obra pública y la decisión del pequeño ahorrista de esperar a ver qué pasa: no sabe si invertir en una obra o esperar un tiempo para ver qué acontece”, precisó Pérez. El empresario también se mostró preocupado por la situación general: “La verdad es que hemos estado reunido con otros empresarios y no sabemos bien qué puede pasar en el segundo semestre del año”, admitió en Radio Franca.
Incertidumbre
En los comercios más chicos la situación se agrava por dos factores: la decisión de los consumidores de eliminar todo gasto que no se considere indispensable. CAME reconoció que hay una actitud racional en el gasto de los consumidores por estas horas. Frente a la incertidumbre en materia económica, “la demanda se movió con mucha tranquilidad, con un público que se limitó a comprar lo necesario y evitó dejarse tentar por las ofertas y promociones”, evaluó la entidad que reúne la estadística de los centros comerciales de todo el país.
Esa misma incertidumbre es sentida por los comerciantes locales en los rubros más afectados, como es el caso del mercado inmobiliario. Horacio Ramírez Muñoz contó en Radio Franca que “no hay un diagnóstico claro y en definitiva estamos en una meseta especulativa del mercado inmobiliario desde hace varios meses”. A ello se agregan las restricciones a las operaciones en dólares y las trabas para comprar la divisa internacional que “complican aún más el panorama”, reconoce Ramírez Muñoz.
Sostener el consumo
A medida que se incrementa la gravedad del problema, unos pocos sectores mantienen sus ventas. Este es el caso de los electrodomésticos y productos tecnológicos que aparecen entre los rubros menos afectados por la caída del consumo. En parte, esto responde a los intentos reiterados del Gobierno por sostener la venta en cuotas (ver recuadro) e inyectar dinero en el sector para abaratar costos a través de subsidios al polo tecnológico de Tierra del Fuego, que ensambla las partes chinas para imprimir el sello de “industria nacional”.
Sin embargo, esta inyección de recursos es selectiva y la mayoría de las acciones para sostener el consumo resultan insuficientes frente al enfriamiento de la economía (ver recuadro). Entre los desincentivos al consumo aparece en segundo término las limitaciones que han aparecido en las posibilidades crediticias. Las tarjetas de crédito incrementaron notoriamente la tasa de interés y redujeron fuertemente la cantidad de cuotas. A su vez, la financiación de los propios comercios desapareció prácticamente en la ciudad, argumentando que ya “no tienen espalda” para vender en cuotas. A nivel nacional se detectó que “la disponibilidad de cuotas sin interés dejó de ser un impulsor en sí mismo de las ventas”.
De este modo, a pesar de los intentos oficiales por sostener los niveles de consumo, resulta evidente que los consumidores han decidido preservar su dinero y medir muy bien sus gastos ante la incertidumbre que pesa en la economía. Este escenario afecta directamente a la actividad comercial en la ciudad, con situaciones que van desde el análisis de la reducción de personal hasta la decisión de cerrar los locales comerciales.
Argenta, una tarjeta para comprar en dos comercios
Lejos de admitir la gravedad del problema por el que atraviesa el país, desde el Gobierno provincial y Nacional apuestan a lanzar diversas ofertas de crédito a bajo costo para sostener el consumo. La última alternativa ha sido la implementación de la Tarjeta “Argenta” destinada a Jubilados y Pensionados Nacionales con créditos de mil a diez mil pesos, pero la improvisación y el apuro han hecho que haya muy pocos comercios adheridos que justifiquen tramitar la tarjeta. En Entre Ríos, el beneficio sólo alcanza a las cadenas nacionales que tienen presencia en la provincia. Para el caso local, apenas se podrá utilizar en Musimundo y el exclusivo local de indumentaria para sectores de altos ingresos “Cardon” que, llamativamente, es el nivel de consumidores que menos crédito requiere porque mantiene su poder de compra.
La mirada del Sindicato de Empleados de Comercio
En diálogo con El Día, el secretario de prensa del Sindicato de Empleados de Comercio, Mario Lovisa, reconoció “las dificultades de la actividad comercial”. También admitió que “hay casos aislados de reducción de personal, y los mayores riesgos están en los pequeños comerciantes”. Pero al mismo tiempo instó a los propietarios de los comercios a sostener el personal y evitar los despidos, dado que todavía cuentan con reservas del “boom en las ventas que hubo hasta fines de 2011”. En este sentido, Lovisa remarcó: “Le pedimos que evalúe la situación antes de despedir un trabajador porque hubo un crecimientos sostenido y ante este parate de algunos meses no debe ser el trabajador la variable de ajuste”.
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