Preocupación unánime por el conflicto docente

Todo el mundo se preocupa ante lo que parece un callejón sin salida. La semana próxima habrá más conflictividad y presencia en las calles. La interna del gremio y cómo el gobierno la exacerba: un tema estrictamente político.
La continuidad del paro docente y la ratificación del gobierno neuquino de que no tiene más dinero que los 60 millones de pesos ya ofrecidos, conforman un cuadro preocupante por unanimidad.

Está preocupado el gremio, que no quiere llegar a una situación de bloqueos de ruta ni de excesiva pérdida de días de clase; está preocupado el gobierno, que expone su propia credibilidad sobre el servicio educativo y la asistencia nacional concreta; y está preocupada fundamentalmente la comunidad toda, que asiste con creciente impaciencia al deterioro constante de la educación en la provincia, traducida en una evidencia inocultable: la ven en sus propios hijos.

En este contexto de una obviedad casi aplastante, el gremio hace esfuerzos para contener a su militancia más radical y no volver a los cortes de ruta. Para eso necesita que el gobierno mantenga la negociación abierta. Cada vez que Seguel sale a decir que "no hay más plata", es una puñalada a los moderados y una caricia en el oído de los "talibanes".

Por lo pronto, la semana que viene se verá un gremio más activo en las calles. El miércoles, en el ISSN. El jueves, en los puentes entre Neuquén y Cipolletti. Es una geografía conocida y tentadora. Ese día habrá un bloqueo no anunciado, pero bloqueo al fin.

El deterioro del servicio educativo ya no se oculta. Es más: son pocos los que quieren hablar del tema en estos momentos. No hay que descartar que el MPN endurezca antes de lo previsto su posición ante el gobierno de los Kirchner, si no aparece alguna señal concreta de financiamiento para una provincia que entregó mucho hasta ahora, sin obtener más que promesas.

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