Aunque llovió y sirvió para aliviar el sofocante calor, al menos por unos días, el agua caída no sirvió de mucho para los productores locales que continúan preocupados. La falta de lluvia es la causante de una anómala situación en el distrito, distintas localidades bonaerenses y del resto del país, donde gran parte de los cultivos quedaron arruinados por las bajas precipitaciones que se registraron en lo que va del año.
El martes, el Gobierno nacional declaró a cinco provincias en emergencia agropecuaria afectadas por la sequía, entre ellas Buenos Aires.
La declaración de emergencia habilita a los productores rurales a beneficiarse con subsidios y exenciones impositivas, entre otras ayudas económicas.
No obstante, los productores locales siguen ansiosos porque no saben si estarán protegidos con esas medidas y respecto a su situación, si bien reconocen que la lluvia de la semana pasada alivió un poco el impacto, deben esperar a ver cómo reaccionan los campos.
El Ministerio de Agricultura requirió a cada provincia que declarara la emergencia local si lo creía necesario, para después actuar. Por tal motivo, se anunció un fondo nacional de 500 millones de pesos, que sólo se aplicará en forma progresiva y terapéuticamente.
Por esta razón es que de forma escalonada cada municipio requirió declarar la emergencia agropecuaria, tras reunirse con entidades y productores.
En pos de declarar la emergencia agropecuaria en la zona, se reunieron el viernes pasado los productores agropecuarios nucleados en la Sociedad Rural de Zárate, Campana y Exaltación de La Cruz, entidades bancarias, el área de Asuntos Agrarios del Municipio y representantes del INTA.
Con el encuentro se dejó conformada la Comisión Local de Emergencia y Desastre Agropecuario (CEDABA); algo que finalmente se consiguió gracias al consenso de todas las partes; quienes se informaron sobre la “preocupante” situación de los productores rurales de la región.
La comisión decidió declararse en estado de asamblea permanente y determinó solicitar que se decrete la “emergencia y desastre agropecuario en el partido de Zárate”.
Ya se registran en los cultivos territoriales considerables pérdidas en las cosechas del maíz, y preocupa la prolongada carencia de precipitaciones que equilibren la producción sojera, señal de alarma que, además, se enciende y extiende a la producción de la cadena apícola.
El impacto de la falta de lluvia repercute en todos los sectores agropecuarios dejando perdidas en maíz, soja y ganadería. Si bien se declaró la emergencia en la provincia no todas las localidades serían tenidas en cuenta sino los casos prioritarios, por eso los productores locales esperan una respuesta que les permita aliviar su panorama. Aún así, no quieren perder sus cosechas por lo que, fundamentalmente, esperan que llueva para salvar lo que quedó. A esto hay que sumarle lo que se pierde en el orden local por los incendios de pastizales que, en los últimos días acabaron, en conjunto, con importantes extensiones de soja.
Por el momento, la comisión local se encargará de monitorear la mejoría o la agudización de la anómala situación climática que azota con extrema dureza al norte bonaerense.
Pese a las fricciones por la sequía, Gobierno y campo destacan “buen clima” en el diálogo. La próxima reunión de la Comisión de Emergencia Agropecuaria se concretará el jueves 26 de enero, donde se espera conocer los estudios del INTA con un detalle de la problemática que se está viviendo las distintas zonas rurales del país.
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