Preocupación por presencia de niños buscando basura en el vertedero

Una vez más, chicos y familias enteras visitan cada día el basurero municipal a la búsqueda de algún material o comida. A pesar del hermetismo oficial, el Defensor del Pueblo confirmó que la problemática volvió a agudizarse. En horas de la tarde muchos chicos concurren a hurgar en la basura. El próximo lunes habrá una reunión para analizar las políticas a desarrollar sobre el tema.
La crisis social muestra una vez más su cara más dura. Niños y familias ingresan diariamente al vertedero municipal para buscar allí basura que vender o alimento para su sustento cotidiano. Así pudo comprobarlo el Defensor del Pueblo local, Vicente Mazzaglia, quien esta tarde recorrió el lugar y logró, a pesar del hermetismo de los trabajadores, conocer de primera mano la situación.

De hecho, los propios empleados del lugar informaron oportunamente a las autoridades de la Jefatura de Gabinete y de la Secretaría de Desarrollo Humano sobre la situación. Sin embargo, en torno al tema, el Ejecutivo tendió un manto de silencio.

La presencia de Mazzaglia blanqueó el hecho, y ANB pudo saber que el próximo lunes se realizará una reunión para tratar el tema, de la que participarán el Ejecutivo, los empleados del vertedero, trabajadores de la Asociación de Recicladores Bariloche (ARB), y el propio Defensor del Pueblo.

Mazzaglia explicó a este medio que, enterado de la presencia de niños en el vertedero, se comunicó el Jefe de Gabinete, Jorge González, quien le comunicó que “estaba al tanto y ocupándose del tema”.

Sin embargo, el paso del tiempo obligó al Defensor a trasladarse al lugar y si bien esta tarde no observó la presencia de personas ajenas al basurero, se interiorizó de la situación a través del diálogo con empleados y referentes de la ARB. De hecho, se había anunciado internamente la presencia de una trabajadora social en el lugar, pero hasta ahora no comenzó su labor.

“Nos informaron que en principio Desarrollo Humano y Jefatura de Gabinete estaban evaluando un plan, pero hasta ahora no conocemos los detalles”, indicó. Lo cierto es que “los chicos entran en cualquier momento, pero sobre todo después de las 18 horas”, es decir, finalizado el horario escolar.

Mazzaglia se mostró preocupado por la percepción de que los empleados estaban inhabilitados para permitir hablar sobre el tema, e incluso pidieron que no se tomaran fotografías del lugar

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