El bajo desempeñó en la enseñanza de la provincia demostrado por los primeros resultados de los Operativos Nacionales de Evaluación, fue el disparador para el reconocimiento oficial sobre el panorama acuciante. A la vez, desde las instituciones educativas se precisó que es necesario un cambio en la metodología de las políticas aplicadas
Fue la propia ministra del área, Silvia Rojkés de Temkin, la encargada de anunciar los parámetros analizados en cada una de las pruebas realizadas, por lo que expresó: "A los datos del día a día, con dos cortes anuales, los resultados no son los que uno quisiera. Hace falta que los chicos estudien más, pero también que los profesores en este momento de tanta transformación, acompañen en la tarea de enseñarles a estudiar por el bien de toda la ciudadanía, porque en las escuelas no debemos olvidarnos que formamos a ciudadanos", señaló.
Adaptación en baja
De acuerdo a las ponderaciones efectuadas a nivel nacional, basadas en la comparación de calidad educativa por distrito, pudo saberse que Tucumán se encontraría en el penúltimo lugar en relación con la capacidad de desenvolvimiento estudiantil en la rama de Matemáticas, mientras que a la hora de establecer un parámetro respecto a la materia Lengua, nuestros alumnos se ubicarían en el antepenúltimo lugar a escala general.
De esa forma no se habría producido una variación sustancial en relación a los ONE de 2007 que posicionaron a toda la región NOA en los últimos lugares de desempeño educativo.
Ante esta realidad objetiva y patente, EL SIGLO recorrió algunas de las instituciones privadas de la geografía local con el objeto de recabar cuáles son las consideraciones adoptadas por las respectivas autoridades en torno a esta situación que genera una luz de advertencia en los círculos de enseñanza y la comunidad educativa en general.
De acuerdo a lo esgrimido en cada uno de los establecimientos se generó una amplia coincidencia al manifestar una notoria decaída en cuanto a la calidad educativa respecto con años anteriores, más allá de los esfuerzos que se sustenten para revertir dicho panorama. Asimismo, se recalcó que, al momento de efectivizarse estas evaluaciones, los contenidos sobre los que versaban las mismas (los ejes temáticos fueron Matemáticas, Lengua, Ciencias Naturales y Sociales) no estuvieron adaptadas a la realidad de progreso y desarrollo académico que presentan las diversas regiones del país. En este sentido, se afirmó que el grado de centralización en cuanto a los enfoques o direccionamiento de los modelos de casos planteados para ser resueltos por el alumnado se basó en temáticas aplicadas en una determinada región (metropolitana, bonaerense) o bien que no se encuentra dictada de manera totalitaria en este sector del país. Al mismo tiempo, los directivos recalcaron que la capacitación de los encargados de evaluar didácticamente a los chicos no eran las suficientes para este tipo de iniciativas, lo que demostró una cierta faceta de improvisación, sumado a la casi nula consulta de las autoridades con el cuerpo docente para requerirles lineamientos sobre los que deberían haber girado los tópicos expuestos.
Flexibilidad
En este sentido, hubo objeciones para con el accionar promovido desde el Ministerio de Educación y su relación con las dependencias donde se imparte la enseñanza, ya que, en las consultas realizadas por este medio, se indicó reiteradamente que la impresión resultante de esta situación redunda en una falta de atención para con los requerimientos efectuados desde las instituciones.
Se argumenta que para poder diagramar un programa atinente a mejorar la calidad en este área primordial para el desarrollo de un niño/adolescente, es necesario que se establezca una suerte de empatía entre las esferas de conducción ministeriales con las vivencias que se sustancian en el aula misma, con el objeto de enfocar de manera precisa cuál es el factor condicionante de los defectos que se observan, ya sea en el alumno o bien en el plantel docente.
Adosado a este planteo vale hacer hincapié en una de las consideraciones remarcadas en la mayoría de las opiniones vertidas, las cuales caracterizaron que el Ministerio se deslindaría de responsabilidades cuando se presentan casos que necesitan imperiosamente la actuación conjunta del organismo, la institución y la familia del educando.
Al respecto, lo manifestado por las autoridades de los colegios se basaba en que, al momento de las aplicaciones de sanciones dada la conducta irregular de los alumnos, surgieron sugerencias desde el Ministerio para menguar las amonestaciones o expulsiones, tomando como alternativas otras vías de contención, pero que no eran las adecuadas dada las circunstancias. Esto es considerado como otro factor que atenta contra el nivel educativo ya que parecería implementarse la cultura del facilismo, donde lo central sería el acceso más simplificado del chico a los diversos niveles de enseñanza. Ante las fallas que surgen de esta situación, la culpa o responsabilidad es asumida en su totalidad por los maestros y docentes que no serían acompañados por instancias metodológicas que sirvan para reencauzar la capacidad de conocimiento del alumnado.
Cuestiones de fondo
Si bien dueños de colegios, rectores y directores de estudio, puntualizaron que los resultados en el progreso educativo se observarán a largo plazo, plantearon que los cambios efectuados hasta el momento no fueron los acordes (paso del esquema Residual al EGB y ahora un retorno al sistema tradicional).
En este aspecto, expresaron que lo procesado en la actualidad sólo se basó en un cambio de nombre o denominación pero que no significaron pautas precisas para un mejoramiento de la planilla curricular o de la realidad que afrontan los profesores, ya sea en su ámbito profesional o laboral. Finalmente, en relación con las políticas confeccionadas desde el ámbito nacional o provincial tendientes a una capacidad de infraestructura superior (construcción de establecimientos) y, principalmente, la provisión de material informático a los alumnos (programa de netbooks Conec-tar.com.ar) no fue valorado como un aporte de gran significación, por entender que hay muchas necesidades básicas insatisfechas en la población estudiantil que son rezagadas por otras cuestiones superficiales.

Comentá la nota