Preocupación por continuidad de conflictos

El gobierno neuquino sigue, con cierta preocupación, las protestas del sindicato ATE, y la actual incertidumbre principal es hasta dónde podrá llegar la situación de rebelión y fractura dentro del frente gremial estatal.
En las últimas horas, no fueron buenas para el gobierno, en estos días a cargo de Ana Pechén (Jorge Sapag está de vacaciones), las noticias llegadas desde San Martín y Junín de los Andes. Allí, las delegaciones del sindicato ATE protagonizaron fuertes protestas, que incluyeron quema de cubiertas en pleno centro de San Martín, en la calle donde está la hostería que antes era la residencia de Elías Sapag y que actualmente regentea la familia del actual gobernador.

El frente de conflicto más importante está en el sector de ATE que representa a los porteros, porque aquí –se evalúa- podría haber una alianza con sectores de los docentes de ATEN que no aceptan las decisiones del plenario de secretarios generales, que le dio por un voto la aceptación al aumento ofrecido por el gobierno, a la conducción provincial de Hugo Papalardo.

El temor concreto es que haya un quiebre total entre la conducción provincial y las principales seccionales (como Neuquén, Plottier y Centenario) y se registre un conflicto con medidas de fuerza en el comienzo del ciclo lectivo, que está previsto para el 28 de febrero.

Por eso, el Gabinete neuquino no tendrá vacaciones largas este principio de 2012. Funcionarios como los ministros Zulma Reina y Omar Gutiérrez tendrán que afinar estrategias y números para ofrecer un menú de opciones a los calificados operadores del gobierno que dialogan con los sindicalistas más díscolos.

Tienen en cuenta que el nuevo “negocio” sindical está precisamente en la diáspora dirigencial. La división entre “duros” y “blandos”, se considera, no es más que “una nueva estrategia apropiada a las circunstancias, mediante la cual los gremios buscarán obtener mayores beneficios sin provocar nuevas rupturas con los sectores medios de la sociedad neuquina”.

Así las cosas, por ahora hay preocupación. No desmedida ni angustiante, pero preocupación al fin.

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