Los casos más relevantes, como el del piloto de motos Gustavo Bassi y la joven Marisa Guerrini, así como los asaltos callejeros y robos en comercios que abonan casi a diario los índices de inseguridad, pusieron en alarma a la sociedad. Las numerosas detenciones hablan de eficacia una vez consumado el hecho y de falencias en la tarea de prevención.
En lo que va de 2012 ha sido sorprendente el número de hechos delictivos de relevancia, cuyas víctimas no sólo han sido golpeadas por delincuentes sino también heridas con armas blancas o de fuego, poniendo en riesgo sus vidas. Como si esto no fuera suficiente motivo de preocupación para la sociedad, ya son cotidianos hasta el punto de no sorprender los asaltos callejeros y robos con armas en comercios abonan, casi a diario, los índices de inseguridad.
Los delincuentes parecen dispuestos a todo y ya no sólo por dinero sino también por las pertenencias de poco valor que pueden llegar a tener consigo los damnificados. Una muestra clara de esto es el episodio que tuvo como protagonista al reconocido piloto de motocicletas Gustavo Bassi, que fue abordado por delincuentes en la puerta de su casa, quienes no dudaron en dispararle con un arma de fuego. El caso de Marisa Guerrini es otro ejemplo del nivel de violencia con que actúan los delincuentes y el desprecio total por la vida ajena. Uno de los sujetos que ingresó a su vivienda -el de mayor contextura física y armado- atacó a la mujer y le provocó lesiones que pusieron en peligro su vida.
Esta clase de hechos es aun más despreciable cuando las víctimas son adultos mayores; en nuestra ciudad también se han registrado casos de malos tratos y violencia inusitada contra abuelos. No se puede comprender por qué un delincuente golpea a una persona indefensa con tanta violencia como ocurrió hace dos semanas en una vivienda de calle Paso y las vías, donde un sujeto atacó a un hombre de la tercera edad con un martillo provocándole lesiones serias en la cabeza.
Hechos de estas características conmocionan en ciudades del interior como la nuestra, donde a pesar de no ser habituales, se están registrando con mayor frecuencia. Por otro lado, lejos de lo estruendoso de casos como los citados, existe otra clase de hechos. Son los casos que generan la sensación permanente de inseguridad y que nos han hecho paulatinamente cambiar nuestros hábitos de ciudad pequeña: son los asaltos en la vía pública y robos en comercios. Casi a diario se denuncian atracos a transeúntes, motociclistas o arrebatos de carteras, que son los que infunden temor, sobre todo en quienes ya han sido víctimas de esta modalidad delictiva, por ejemplo al caminar por la calle de noche o entrar el auto a la cochera.
Detenciones
A raíz de la intensa actividad delictiva que tuvo la ciudad de Pergamino en lo que va de 2012, también se incrementó el trabajo de la fuerza de seguridad, que ha llevado a cabo importantes detenciones.
Según informó la Jefatura Departamental, sólo en la ciudad fueron aprehendidas entre enero y la primera quincena de febrero 183 personas por amenazas, lesiones, hurtos, robos simples y asaltos a mano armada. Durante el primer mes del año la Comisaría Primera, jurisdicción con la mayor concentración demográfica y donde se encuentran los asentamientos más peligrosos, arrestó a 90 personas, en tanto que la Segunda detuvo a nueve y la Tercera a 39. Con respecto a la primera quincena de febrero las mencionadas dependencias policiales capturaron a 24, seis y 15 personas, respectivamente.
Una parte de esta cifra recuperó la libertad por tratarse de hechos menores, en tanto que el resto fue trasladado a diferentes alcaidías o unidades carcelarias.
Por otra parte es meritorio destacar la rápida respuesta que brindó la Policía el jueves pasado en dos hechos graves que fueron esclarecidos inmediatamente, con la captura de los responsables e incluso de partícipes secundarios y colaboradores.
Por un lado, dos jóvenes fueron aprehendidos en horas de la madrugada en las inmediaciones del Parque Municipal, luego de asaltar a una familia cuando regresaba a su casa e intentar robarle la moto a una joven en la puerta de su domicilio, en tanto que dos sujetos, que habían asaltado un polirrubros y golpeado al propietario, fueron detenidos tras una persecución y se secuestró una moto. Más tarde un joven de 22 años se acercó hasta el lugar donde se encontraba el rodado secuestrado, manifestando que era de su propiedad y que lo había prestado desconociendo el fin para la que iba a ser utilizado pero al ser interrogado entró en contradicciones y se determinó que se la había facilitado a los malvivientes para llevar a cabo el robo.
Al día siguiente, la novia de uno de los sujetos detenidos fue arrestada luego de pasar a retirar un monedero con dinero que los ladrones habían descartado en la huida, cuando eran perseguidos por la Policía.
Sin embargo, este interesante dato sobre la cantidad de detenidos, que demuestra un buen trabajo de la Policía y que muchas veces son exhibidos como logros, si bien son importantes por el hecho de sacar de la calle a peligrosos delincuentes, también hablan de una falencia en materia de prevención, es decir que demuestran eficacia después de consumado el hecho delictivo.
Esto no significa que no haya trabajo de prevención porque de hecho se ven con frecuencia móviles policiales y de la Guardia Urbana recorriendo los barrios y con más intensidad en el radio céntrico, pero los últimos hechos que se registraron en la ciudad –algunos de ellos graves- señalan que la tarea no preventiva no es del todo efectiva.
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