Las desoladoras imágenes que se hacen públicas en esta página corresponden a una parte de la triste realidad de gran parte del patrimonio uruguayense.
Caminar entre los pabellones donde funcionó clínica de hombres, maternidad neonatología, sector de guardia y pediatría; significa esquivar la prominente maleza que se levanta por doquier pero fundamentalmente, provoca tristeza, sentimiento que se comparte con la indignación al notar como todos los sectores, por fuera y por dentro, se caen a pedazos.
La estructura en su conjunto ha sido invadida no sólo por esta maleza, arboleda y enredaderas sino que los roedores junto con la suciedad y la falta de mantenimiento durante al menos cuatro años, contribuyen al consistente y marcado deterioro.
Desde el traslado al nuevo edificio del Hospital Urquiza, sólo dos dependencias quedaron ocupadas: el Centro de Salud Giacomotti que también está ofreciendo una marcada resistencia a desaparecer y el pabellón central donde otrora funcionaba la Dirección del nosocomio y en la actualidad es ocupado por la Policía de Entre Ríos, más precisamente por la División Investigaciones.
A excepto de esos dos sectores utilizados, todo lo demás es abandono, decadencia, desidia. El más claro reflejo de la falta de compromiso y políticas de preservación de las autoridades hacia la propia comunidad uruguayense.
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