El ministro Costa confirmó que la pauta del año próximo irá otra vez en rojo, como sucede desde que asumió Jaque. En cuatro años, la diferencia pasó de 50 a 900 millones de pesos. El análisis de distintos especialistas y sus temores. Mañana llegará a la Legislatura.
El pedido de autorización legislativa para gastar más de lo que, se supone, ingresará, puede impactar de manera positiva o negativa. Economistas consultados sostienen que es bueno siempre que no se hagan recurrentes y que esos fondos extras se destinen a inversión en capital.
Quienes muestran una mirada menos optimista advierten que de esta situación será difícil salir teniendo en cuenta la recesión internacional que se avizora que elevará las tasas de interés sumado a la imposibilidad de incrementar la recaudación y la escasez de fondos que muestra la Nación.
Para salir de esta situación la provincia tiene varios caminos: endeudarse a través de organismos internacionales; emitir títulos de deuda interna o externa; recurrir al crédito de bancos nacionales o internacionales; aumentar la presión tributaria o reducir el gasto.
La curva de crecimiento en la escasez de recursos no cesa desde hace cuatro años. Es que en el primer ejercicio de la administración jaquista se cerró una pauta de gastos con un déficit operativo de 50 millones -aunque el mismo se había enviado a la Legislatura equilibrado-, para saltar abruptamente en 2009 a 457 millones, y de allí pasó a 2010 con 859 millones. Si bien aún no se conoce el déficit con el que la provincia piensa llegar a fin de año se espera que sea superior a los 900 millones de pesos.
Los Andes consultó a diferentes especialistas para saber cuáles son los peligros de acumular un déficit durante más de una gestión de gobierno y en qué casos es positivo enviar pautas en las que el gasto supera los ingresos proyectados.
Juan Argentino Vega, quien fuera conductor del Ministerio de Hacienda durante la gestión de José Octavio Bordón (1987 a 1991), y actual Director del Centro de Investigaciones Económicas de la UNCuyo, consideró que el déficit no es malo en sí mismo y que si el Estado lleva adelante políticas anticíclicas se espera que en épocas de recesión incremente sus gastos.
"Si el déficit se financia con deuda, ésta se puede ver incrementada indefectiblemente hasta el punto de que se puede volver inmanejable, y esto es lo que sucedió en 2001 en la Argentina", marcó Vega. Sin embargo, en sus niveles actuales el déficit mendocino es manejable.
El economista marcó que lo ideal sería que en los períodos de crecimiento económico se opere con superávit, el que debería ahorrarse para financiar el déficit sobreviniente en los períodos de recesión. "Ese fue el criterio que se tuvo en cuenta cuando se dictó la Ley Provincial de Responsabilidad Ffiscal, que estableció la formación de un fondo anticíclico. Pero, lamentablemente, no se cumplió cabalmente", opinó.
Otra arista se advierte cuando se le consulta a Alberto Gago, doctor en Ciencias Políticas y especialista en Economía Política. Gago consideró que la provincia va camino a un endeudamiento crónico y sostenido. Para él, en este escenario es muy difícil proponer alternativas de cambio para salir de la crisis, además a la provincia no le beneficia la poca autonomía que mantiene con la Nación. "De esta manera quedamos muy supeditados a las contingencias externas", remarcó.
El especialista aseguró que en la provincia el porcentaje que se destina a salarios es muy alto en relación a la inversión en capital (60 contra 40 respectivamente). En este punto consideró que si bien aumentar el porcentaje de inversión en salarios es una buena política para motorizar el empleo en las economías emergentes, lo que se ve en la provincia es el armado de una súper estructura burocrática en los tres poderes y en especial en Seguridad.
"El déficit es bueno siempre que se destine a inversiones que sirvan para el desarrollo y la motorización de la economía", concluyó el especialista al ser consultado por Los Andes.
Para Gustavo Reyes, economista de la Fundación Mediterránea, el escenario es complejo porque la provincia lleva años haciendo crecer su déficit cuando la economía local ha marcado un crecimiento sostenido. En su opinión, la mayor preocupación viene de la mano de las proyecciones financieras para 2012. "En el mundo y en la Argentina se verá una fuerte desaceleración de la economía para el año próximo y eso es lo preocupante. Además se agrava con la propuesta de subir impuestos y eliminar ciertas exenciones a las industrias", soslayó.
Reyes marcó que cuando los estados muestran un nivel de déficit sostenido e importante, se tropiezan con complicaciones a la hora de intentar acceder a los préstamos. La crisis internacional agravada por la volatilidad de los mercados lleva a que la provincia vaya a tener que endeudarse a altas tasas de interés porque la Nación tampoco está prestando más a las provincias.
En este sentido, Gago agregó que el ajuste en los servicios sociales que impulsa la Nación puede llevar a mayor conflictividad social por lo que hay que mirar detenidamente el gasto público.
Roberto Roitman, licenciado en Ciencias Económicas, muestra otra mirada. Para el técnico, el concepto de "presupuesto 0" es viejo. A la hora de responder si el déficit o el superávit es bueno o malo hay que mirar para qué se endeuda un Estado y cómo se financiará el faltante.
Roitman marcó que en toda América Latina se ha expandido fuertemente el gasto público en los últimos años y está demostrado que esto ha permitido a las economías seguir creciendo aún en años de crisis internacionales.
"Para mí lo preocupante no es el déficit, sino la eficacia y la eficiencia en la utilización de los recursos del Estado", concluyó.
Alejandro Gallego, ex ministro de Hacienda de Julio Cobos, coincide en que el déficit en sí mismo no es bueno ni malo, sino hay que ver a qué destino se ha pensado enviar esos fondos.
Sin conocer los números que el Gobierno planea enviar a la Legislatura la semana entrante, Gallego considera que una buena forma de evaluar si el déficit es elevado o no y puede complicar los años venideros, es observando el plan de obra pública. Costa comentó a este diario que el plan de obras rondará los 1.000 millones y con un déficit en 2011 de 900 millones se espera que el del año que viene sea igual o superior. Gallego consideró que si ambos números se equiparan, quiere decir que la provincia no tiene plan de obra pública porque todo lo hará con fondos prestados.
Gallego marcó además que a la hora de tomar préstamos, las calificadoras de riesgo no ponen en igualdad de condiciones a las provincias deficitarias con aquellas que no lo son. Sin embargo, las proyecciones nacionales muestran que una gran mayoría de las jurisdicciones del país cerrará este año en déficit.
Otra mirada muestra Raúl Molina, titular de la Cátedra de Finanzas Públicas de la carrera de Economía en Ciencias Económicas de la UNCuyo, quien remarca que Mendoza tiene una deuda pública controlada porque sólo compromete el 9,3% del PBG.
En el mismo sentido recuerda que el Estado Nacional reestructuró la deuda de Mendoza en el 2010, con excelentes condiciones y dijo que a partir de allí las "provincias se iban a tener que arreglar solas".
Molina considera que si cumpliera la Nación su promesa, Mendoza debería salir a cubrir su déficit con endeudamiento en el mercado privado, a mayores tasas, e incluso en dólares. Por eso es tan importante no acumular déficit. Un importante adicional a tener en cuenta es que año a año se aumenta la deuda flotante. Por todo ello, desde un punto de vista de sustentabilidad fiscal, no es aconsejable seguir acumulando déficit anuales, consideró.
Para salir, el especialista recomienda subir la recaudación, sin aumentar alícuotas, y luchar contra la evasión y la morosidad. La otra gran apuesta que el gobierno debe encarar es la de eficientizar el gasto público, marcó.


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