Llegar a viejo y ser maltratado por los hijos es una de las penas más profundas que puede sufrir un ser humano. Más aún en el mundo occidental, donde culturalmente los ancianos son considerados poco útiles y por lo tanto, con poco espacio dentro de la sociedad.
El dato es importante para desgranar detalles sobre quiénes son los agresores y qué perfil tienen los agredidos. En el análisis de casos, se pudo observar que la mayoría de las denuncias involucraban a mujeres de 75 años como edad promedio, viudas y que vivían en la misma casa con sus familiares.
Además, el maltrato más común es el psicológico, seguido por el abandono y el maltrato económico. La agresión física es la menos frecuente.
También surgió que la gran mayoría de los agresores son mujeres, es decir, las hijas de los ancianos, ya que suelen ser quienes finalmente se hacen cargo de atenderlos.
En cuanto a los indicadores del estado funcional de los adultos mayores, se pudo corroborar que el 52% de los ancianos son dependientes de las actividades de la vida diaria y necesitan asistencia para vestirse o higienizarse, y el 71,6% no puede preparar su propia comida o lavar su ropa.
En relación con los indicadores de salud mental, se aplicó un test donde se observó que el 45,1% de las víctimas presenta deterioro cognitivo, (Alzeimer o trastornos psiquiátricos), el 23,5% de ellas no y en el 31,4% de los casos no se pudo aplicar la prueba.
Lamentablemente, en el 73,5% de las veces se comprobó el maltrato, situación que muchas veces puede ser resuelta recurriendo a la obra social, a los municipios y a los juzgados de familia.
A la justicia
“A veces es necesario recurrir a la Justicia para pedir que el agresor sea excluido de la casa del anciano o porque sucede que a veces el mismo anciano se niega a recibir los tratamientos adecuados a su situación de salud”, indicó una especialista en el tema.
También agregó que, una de las razones del maltrato al adulto mayor es que socialmente se ha naturalizado el problema, tanto a nivel familiar como institucional, entonces: “Un anciano pasa horas parado en la cola del banco, el colectivero no lo espera o viaja parado sin que nadie le ceda el asiento” dibujando una postal en la ciudad de Formosa.
Como medida a largo plazo, en muchos lugares del país y también en la provincia se propicia la realización de la convención de los derechos del adulto mayor, porque en los países latinoamericanos esta población tiene muchas dificultades para ser respetados.
Se tiene en cuenta que para el 2030, se duplicará la cantidad de ancianos en la región, pero se espera que los comportamientos sociales cambien.
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