Preocupa a Mujica la falta de acuerdo

Sin consenso entre las partes, se frenan otros proyectos comunes; no obstante, el canciller Almagro se mostró optimista
MONTEVIDEO.- Al gobierno del Uruguay le preocupa la situación de stand-by en que quedaron las negociaciones sobre el conflicto de la fábrica de celulosa de la ex Botnia, no tanto porque tenga temor a que fracase el diálogo, sino porque comprueba que la falta de acuerdo repercute negativamente en otros asuntos fundamentales para la administración de José Mujica.

El viernes, a las seis de la tarde, había terminado el plazo que los cancilleres de ambos países se habían dado para hallar una fórmula que fuera satisfactoria para la Argentina y Uruguay en cuanto a un monitoreo del impacto ambiental del río compartido, tanto por la fábrica de UPM (ex Botnia), como otros emprendimientos industriales.

Y ni hasta esa fecha, ni el fin de semana ni ayer, lunes, hubo avances que permitieran destrabar el problema. El canciller uruguayo, Luis Almagro, dijo luego de la reunión de ministros con Mujica que no se puede decir que "el tema está trancado" porque se sigue buscando el punto de acuerdo, pero en los hechos no hubo avance alguno sobre posiciones que son distantes.

¿Qué es lo que impide un acuerdo si la administración de Mujica había aceptado que el monitoreo llegara incluso dentro de la planta como pretendía el gobierno de Cristina Kirchner? Que Uruguay entiende que el acuerdo que se vaya a firmar no vaya más allá de lo que pide el fallo de la Corte de La Haya y lo que establece el Tratado del Río Uruguay, y quiere garantías de que el monitoreo se hará con seriedad y rigor para la compañía finesa.

"Que no sea hostigamiento; que no sea molestia ni intromisión en sus procedimientos, sino un control científico de impacto ambiental, y que no quede margen de dudas de que el monitoreo pueda escapar a esas condiciones", dijo a LA NACION una fuente gubernamental.

De acuerdo con la versión oriental, en esta larga y compleja partida de ajedrez, le corresponde al gobierno de Cristina Kirchner mover sus piezas. "La República Argentina tiene la propuesta uruguaya y está a estudio de ese país", dijo el canciller Almagro. Siempre diplomático para responder y extremadamente cuidadoso, se animó a decir algo más que lo de días anteriores, que era nada. Destacó que las dos partes están "de acuerdo en el papel de la ciencia en este tema" del monitoreo y que la solución "debe tener un abordaje con ese contenido", pero quedó claro que si no hay acuerdo es por la forma de instrumentar ese monitoreo y por el papel de los científicos.

"Serían científicos? Pero en eso, mal que mal, están de acuerdo [las dos partes]", dijo Almagro. Sin embargo, cuando le preguntaron si el desencuentro estaba en la participación de universidades de la zona, no dudó en aclarar que los científicos "no [son] puntualmente universidades".

Fuentes del gobierno dijeron a LA NACION que el avance que se había logrado en otras áreas de infraestructura y de integración muestra signos de estancamiento y que se debe a la falta de acuerdo en el tema de fondo: la planta de celulosa y su impacto sobre el río Uruguay.

El razonamiento que hacen las autoridades orientales es que algunos funcionarios interpretan las trabas en las conversaciones como una "señal del kirchnerismo" de congelar todos los temas. No parece que hayan recibido orden de parar asuntos, sino que interpretan que deben esperar luz verde. Para intentar abrir otras puertas, el canciller Almagro dijo que se busca "reflexionar sobre las posiciones negociadoras y resumirlas esta semana".

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